Washington. La economía de Estados Unidos sigue recuperándose y su perspectiva es favorable pero los beneficios de la prosperidad se distribuyen de manera cada vez más desigual, según un informe divulgado hoy por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Según el informe de 111 páginas, el sector fabril estadounidense "disfruta de una reactivación particularmente fuerte gracias a costos laborales más competitivos y bajos precios de la energía".

El ritmo de reactivación desde que en julio de 2009 concluyó la Gran Recesión ha sido más lento que después de otras recesiones "porque no se ha reparado completamente el daño de la crisis financiera, (y) el gasto gubernamental ha sido un lastre inusitado".

La remoción de los obstáculos para el crecimiento, según la OCDE, tiene "un cierto grado de urgencia" e incluye una reforma impositiva.

"En general los estadounidenses en promedio disfrutan de altos niveles de ingreso y bienestar gracias a la economía dinámica del país y el robusto sector empresarial", continuó el informe.

Pero, añadió, hay evidencias de que "los beneficios de esta prosperidad no se han distribuido de manera suficiente".

"La felicidad personal se incrementa con los ingresos, y esto tiene una resonancia particular en un país con uno de los niveles más altos de desigualdad de ingresos en el seno de la OCDE y un patrón de distribución del ingreso que parece encaminado a una concentración aún mayor en el tope", según el informe.

En EE.UU. las familias de bajos ingresos encaran condiciones particularmente difíciles para hallar empleos bien remunerados, ingreso, educación y cuidado de la salud.

"Estas tendencias no pueden revertirse fácilmente pero hay numerosas opciones que podrían mejorar la calidad de los empleos y los balances de trabajo y vida personal, especialmente para las familias trabajadoras con niños", continuó.

El informe recomendó una reducción de la tasa impositiva sobre los ingresos de las empresas y el establecimiento de un sistema de impuestos personales que facilite la redistribución de los ingresos.

Según la OCDE la política fiscal de EE.UU. debería ser cautelosa y la Reserva Federal debería reducir "y en última instancia remover" los estímulos monetarios a medida que la economía se aproxime al nivel de empleo pleno y la inflación retorne a la meta del 2% anual.

El grupo recomendó un aumento del salario básico, y un mayor apoyo a las familias con hijos para que haya un equilibrio más sano entre la demanda del empleo y el cuidado de la familia.

Asimismo EE.UU. debería "estudiar los impactos ambientales de la fracturación hidráulica (fracking) y el desarrollo de reglamentaciones que atiendan los impactos negativos de esa técnica para la extracción de petróleo y gas mediante la inyección de agua y compuestos químicos en los yacimientos subterráneos".