Ciudad de México. La demanda interna y una inflación descendente son escenarios favorables para estimar un mejor crecimiento de la economía en México para este y el año entrante, consideró la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

De acuerdo con ellos, el PIB mexicano logrará una expansión de 2,5% este año, que contrasta con el 2,2% que tenían previsto en noviembre, y se convierte en la segunda corrección consecutiva al alza en la previsión del organismo para el país.

Al interior de su Interim Economic Report, divulgado en el marco del Foro OCDE 2018, elevaron también su pronóstico para el año entrante, desde el 2,3% previsto en noviembre al 2,8% para el próximo año.

Sin hacer alusión alguna al momento político por las elecciones presidenciales, expertos de la OCDE sostuvieron que la ejecución exitosa de las reformas tiene que complementarse en una “nueva ola de cambios que fortalezcan el cumplimiento de la ley y mejoren la calidad institucional”.

Consideran que hay una serie de retos que continuarán desalentando a la inversión privada, siendo los más visibles el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la continuidad en la implementación de las reformas estructurales.

Los retos referidos, que reconoce como importantes factores de riesgo para las previsiones; son los altos niveles de violencia, la corrupción, pobreza, inequidad, informalidad y baja productividad.

La Organización elevó su pronóstico de inflación para México para este año y la ubica en 4,4%, lejos del 4% que previó en noviembre y fuera del rango permisible que mantiene el Banco de México.

En el capítulo para México, esgrimieron que las reformas estructurales “ya han mostrado efectos visibles en la actividad económica (…) y para contar con los beneficios completos, se tiene que mantener el momento de una exitosa implementación”.

En este momento se está desarrollando la conferencia de prensa para el lanzamiento del reporte, desde la sede de la OCDE, en Paris, y el responsable de presentarlo es José Ángel Gurría, Secretario General de la Organización.

Inflación, para arriba. En el documento, la Organización elevó su pronóstico de inflación para México para este año y la ubica en 4,4%, lejos del 4% que previó en noviembre y fuera del rango permisible que mantiene el Banco de México.

En la actualización del Panorama Económico de medio año, anticiparon que podrían presentarse choques adicionales -no precisados- que impactarían a la inflación, demandando vigilancia por parte del banco central

El pronóstico de la OCDE está por encima del consenso del mercado, recabado en mayo por la consultoría internacional FocusEconomics, de 4%, y también se despega del que recién actualizó el Fondo Monetario Internacional (FMI), en abril, que está en 3,6%.

No obstante, consideran que si la tendencia del índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y las expectativas de inflación se lo permiten, el Banco de México podría buscar el espacio para reducir su “alta tasa de interés”, y con ello favorecer condiciones de crédito e inversión, otorgando un impulso adicional al crecimiento.

Reforma tributaria y recorte de impuestos. De acuerdo con la entidad, “sí hay espacio para incrementar los ingresos tributarios” y su sugerencia es reducir exenciones, que afirma “son notables en el Impuesto al Valor Agregado y en los impuestos al ingreso”.

Adicionalmente, consideran que podría fortalecerse la recaudación si se incrementan los impuestos a la propiedad, si se logran aplicar impuestos ecológicos y con la aplicación de un gravamen sobre las herencias.

 

Consigna que con mayores ingresos tributarios por las vías mencionadas, favorecerán un recorte en los impuestos corporativos, lo que permitirá a México moverse hacia un sistema fiscal más amigable a la inversión, como el que tienen las mayores economías de la OCDE.

“Coordinando la recaudación de impuesto y contribuciones a la seguridad social, podría reducirse la evasión de impuestos”.

Presión de energéticos no es determinante. De acuerdo con la información de la OCDE, la entidad anticipa para Colombia una inflación para este año de 3,7%, que es mayor a la esperada en noviembre de 3,3%. Para el año entrante ven una desaceleración en la escalada de precios para quedar en un promedio de 3,1%, tasa que está ligeramente arriba de 3% que previeron en noviembre.

Pero aun cuando anticipan presión en los precios, no se puede pensar que tenga que ver sólo con la presión de los precios de energéticos, pues otro país miembro de la OCDE que también comercia petróleo es Noruega.

De acuerdo con la información del organismo su inflación general fluctuará en 1,9% este y el año entrante, una previsión similar a la que tenían en noviembre pasado.

El director de Investigación Económica del Banco de México, Daniel Chiquiar, explicó a El Economista que “no se puede hacer una comparación completa e inmediata entre países sobre la inflación, porque sólo en México se liberalizaron los precios de los energéticos en el 2017 y “el impacto de este proceso no ha sido el único que se refleja en la inflación de energéticos; también la depreciación que experimentó el peso frente al dólar el año pasado fue un factor importante en los precios de los energéticos y en la inflación”.

En el documento de la OCDE anticipan que, entre las economías emergentes de América Latina, Brasil registrará este año una inflación de 3,4%, una variación que contrasta con el pronóstico que tenían en noviembre, de 3,9%.

Para el año entrante, anticipan que la fluctuación de su índice de precios al consumo estará en 4,4%, una tasa que consigna un alza desde 4,2% anticipado hace siete meses.

Para Chile, por ejemplo, ven una inflación de 2,2% este año y 2,7% para el próximo. Ambas tasas están por debajo de la previsión que tenía la OCDE en noviembre, donde pronosticaban que el índice de precios al consumo estaría en 2,5% en el 2018 y 3% en el 2019.