Madrid, EFE. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que cada año mueren en el mundo 2,02 millones de personas por enfermedades profesionales, lo que supone un promedio de más de 5.500 muertes diarias por esta causa.

Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, la OIT ha publicado un informe sobre la prevención de las enfermedades profesionales según el cual cada año mueren 2,34 millones de personas por accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo y que el coste anual de estas dolencias supone el 4 % del PIB mundial.

Sólo en la Unión Europea el coste de estas enfermedades se sitúa, como mínimo, en 145.000 millones de euros al año, según el organismo internacional.

La OIT estima que cada año se producen 160 millones de casos de enfermedades relacionadas con el trabajo, que siguen siendo las principales causas de muertes del entorno laboral, lo que supone "una pandemia inaceptable".

Según la organización, la naturaleza de estas enfermedades está cambiando con gran rapidez y los cambios tecnológicos y sociales, junto a las condiciones económicas agravan los peligros para la saluda y crea otros "nuevos".

Denuncia que aunque algunos riesgos tradicionales han disminuido porque hay mayor seguridad, hay enfermedades como la neumoconiosis que sigue estando muy extendida y, además, hay otras nuevas que están aumentando.

Entre ellas, están los trastornos mentales y musculoesqueléticos, que son los más comunes dentro de los Veintisiete países de la UE.

Según la OIT, el estrés laboral y sus consecuencias supone ya un "grave problema" porque se ha detectado que se relaciona con patologías musculoesqueléticas, cardiacas o digestivas y, si se prolonga, puede provocar graves trastornos cardiovasculares.

La crisis económica y la recesión han contribuido a aumentar el estrés, la ansiedad, la depresión y otros trastornos mentales relacionados con el trabajo y han llegado a provocar en algunos casos el suicidio.

La OIT afirma que hay un "consenso generalizado" en considerar que la prevención es más eficaz y menos costosa que el tratamiento y la rehabilitación, por lo que subraya la necesidad de un "paradigma de prevención integral" centrado en las enfermedades profesionales y no sólo en las lesiones.

Dicho paradigma debe incluir, entre otras cuestiones, la mejora de los sistemas de registro y notificación de las enfermedades profesionales, la mejora de los sistemas nacionales de seguridad y salud y que haya diálogo social entre gobiernos, patronales y trabajadores para establecer una cultura preventiva.