El Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) planteó enviar a Guatemala a la Comisión de Encuesta, su máximo mecanismo de investigación, por posibles irrespeto a la libertad sindical.

El organismo considera que en los últimos 15 años Guatemala ha incumplido las sanciones impuestas por la Comisión de Normas y por la Asamblea General de la OIT, informó el matutino Siglo XXI.

Sería la primera vez en la historia que la Comisión de Encuesta llegue a Guatemala, en un contexto en el que el Estado debe responder por la falta de resolución de unos 58 crímenes sindicales y en 146 denuncias en las cuales se alega falta de acceso a la justicia, violación de los derechos del trabajador, prohibición de formar sindicatos en maquilas e irrespeto a la libertad sindical en general.

Carlos Contreras, ministro de Trabajo, se reunió hace unos días con Sharan Borrow, secretaria General de la Confederación Sindical Internacional (ITUC), en Bruselas, para negociar salidas a las controversias actuales del país.

“La inversión del 36% más de presupuesto, la creación de direcciones departamentales en todo el país y la contratación de 100 inspectores de trabajo, es un fortalecimiento sustancial para hacer cumplir las leyes. No podemos hacer que se respete el derecho sindical si la estructura institucional es débil y deficiente” apuntó el funcionario.

Por su lado, Victoriano Zacarías, de la Central General de Trabajadores de Guatemala (CGTG), dijo al matutino: “Sería desastroso para el país que esta comisión nos sancionara porque la comunidad internacional se daría cuenta del retraso en el que se vive”.

Incluso no descartó efectos económicos más sensibles, como que se ponga en riesgo el Acuerdo de Aosociación con la Unión Europea (UE).

Por su parte, los empresarios rechazan la necesidad de una investigación de la OIT. Roberto Ardón, director Ejecutivo del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales y Financieras (Cacif), considera que hay avances importantes en materia laboral y los retos hacia adelante se pueden superar mediante el diálogo.

“En el caso de las muertes de los sindicalistas, la situación es condenable y, aunque no es una justificación, se trata del clima generalizado de violencia que se vive en el país” matizó Ardón.