Washington. Una recuperación económica global de dos velocidades, con un flojo crecimiento entre los países desarrollados y una expansión acelerada en las economías de mercados emergentes, se extenderá al 2011, dijo este jueves el economista jefe del Fondo Monetario Internacional.

En una entrevista con la revista online del organismo IMF Survey, Olivier Blanchard dijo que seguía siendo vital que los países logren reequilibrar sus economías permitiendo que los tipos de cambio se ajusten más libremente y adoptando medidas para controlar el endeudamiento.

"Sin este reajuste global, no habrá recuperación saludable", afirmó.

El FMI ha instado a países que dependen del gasto del consumidor para impulsar el crecimiento, como Estados Unidos, que ahorren más y a países que dependen de las exportaciones, como China, que alienten un mayor consumo doméstico.

China ha acumulado un fuerte superávit comercial mediante la venta de bienes baratos en mercados de Estados Unidos y Europa, lo que ha generado reclamos de que Pekín mantiene deliberadamente subvaluada su moneda, el yuan, para obtener ventajas injustas.

Blanchard no mencionó directamente a China, pero no dejó dudas de que considera que Pekín debe permitir que su yuan se aprecie más libremente a medida que su economía crece.

"El reequilibrio es un proceso complejo. No hay una medida única, no hay ningún país que tenga la solución por sí solo", dijo. "Pero ajustar los tipos de cambio es parte integral de este proceso", agregó.

Blanchard señaló que muchos países europeos enfrentan un periodo difícil de ajuste y agregó que probablemente habrían enfrentado problemas incluso si se hubiera evitado la crisis financiera 2007-2009.

"Ellos, basados en lo que resultaron ser expectativas demasiado optimistas, habían incrementado excesivamente la demanda doméstica y algunos habían caído en déficits de cuenta corriente muy grandes", afirmó.

Grecia e Irlanda han recibido rescates financieros de la Unión Europea y del FMI y, junto a otros, tratan de realizar ajustes estructurales para tener las deudas bajo control.

"Para esos países del euro, que operan bajo un tipo de cambio común, va a ser un largo y pesado esfuerzo", advirtió Blanchard.