París. La mayoría de los países que han firmado la Convención Antisoborno de la OCDE, con Brasil, Chile y México a la cabeza, han hecho poco o nada por combatir los sobornos de personas y empresas extranjeras, denunció este martes la ONG Transparencia Internacional.

De los 37 países que han firmado esta Convención de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), solo Dinamarca, Alemania, Italia, Noruega, Suiza, Gran Bretaña y Estados Unidos han combatido activamente los sobornos como vía para obtener contratos de las administraciones públicas, aseguró Huguette Labelle, presidenta de TI, en una rueda de prensa.

Entre los que han cumplido “moderadamente” los preceptos de esta convención, que trata de evitar esta práctica corrupta que encarece hasta en un 25% el costo de las compras de las administraciones públicas, figuran Argentina, Bélgica, Finlandia, Francia, Japón, Corea del Sur, Holanda, España y Suecia.

En el grupo de los malos alumnos se encuentran 21 países, entre ellos, Australia, Austria, Brasil, Bulgaria, Canadá, Estonia, Grecia, Luxemburgo, México, Sudáfrica y Turquía.

El Banco Mundial calcula que el costo de la corrupción se eleva a US$1 billón al año, y que los sobornos que recibieron funcionarios de los países en desarrollo y emergentes de la mano de empresas extranjeras se eleva a entre US$20.000 millones y US$40.000 millones cada año.

“Es la primera vez en los siete años que TI ha hecho informes sobre la convención Antisobornos de la OCDE que no se han registrado progresos”, lamentó Labelle en la presentación del Informe sobre el Avance del Cumplimiento de la Convención Antisobornos en la sede de la institución en París, que este año conmemora sus 50 años de vida.

Extensión del estudio. El estudio abarca a 33 de los 34 países miembros de la OCDE -con excepción de Islandia- y a los otros cuatro que no perteneciendo a esta institución han firmado la convención: Argentina, Brasil, Bulgaria y Sudáfrica.

El Banco Mundial calcula que el costo de la corrupción se eleva a US$1 billón al año, y que los sobornos que recibieron funcionarios de los países en desarrollo y emergentes de la mano de empresas extranjeras se eleva a entre US$20.000 millones y US$40.000 millones cada año.

“La enorme escala de sobornos pone en evidencia por qué es necesaria la acción gubernamental para reforzar el cumplimiento” de esta convención, dice la organización.

Según la propia revisión de la OCDE del cumplimiento de su convención, sólo cinco países sancionaron a individuos o empresas el año pasado, recuerda TI.

Pero el fracaso en erradicar este problema en concreto hará que “florezca la corrupción, se desvíen los recursos de los pobres y las empresas honestas serán las perdedoras”, alerta TI.

La organización que escrudiña la corrupción en el mundo recuerda el caso de Nigeria, donde las multas impuestas por la justicia por este tipo de prácticas han supuesto más de US$1.700 millones.