El cambio climático que trae inundaciones y sequías, la creciente demanda de biocombustibles y las políticas nacionales para proteger mercados domésticos podrían subir los precios globales de los alimentos y amenazar la seguridad alimentaria a largo plazo, según Naciones Unidas.

Los precios altos y volátiles de los alimentos son una creciente preocupación global y estimulan protestas como las que depusieron a los líderes de Túnez y Egipto este año. La conmoción política se ha extendido a lo largo de Africa del Norte y Oriente Medio, desde Argelia hasta Yemen.

Los períodos de volatilidad de precios no son una novedad para la agricultura, pero los recientes sobresaltos por el clima extremo y el creciente uso de cereales para producir energía causan mucha preocupación, dijo la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO, en inglés) de la ONU.

Hay temores de que la volatilidad de los precios pueda estar creciendo, dijo la FAO en su informe del Estado de la Agricultura y la Alimentación publicado el lunes.