El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) aumentó 4,19% a tasa anual desestacionalizada durante diciembre del 2014, cuando el mes previo el incremento se ubicó en 4,67%, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que elabora esta variable de manera conjunta con el Banco de México.

Si bien con esta cifra se registraron dos crecimientos consecutivos después de permanecer 13 meses en números rojos, se revirtió en el corto plazo la tendencia ascendente que comenzó en septiembre pasado.

Es decir, las perspectivas de los hogares mexicanos desaceleraron al cierre del año pasado en un panorama desalentador: continúa la caída en el precio del petróleo, posible recorte al gasto público, depreciación de la moneda nacional, debilidad en la actividad económica del país, niveles bajos de la masa salarial real de los trabajadores e inflación general por encima del límite superior del banco central desde julio (4,0%).

El incremento del ICC derivó de los aumentos anuales, con ajuste estacionario, en cuatro de los cinco componentes que lo integran. El que se refiere a la situación económica actual de las familias creció 6,52%, el tercer ascenso seguido, tras tres caídas al hilo; mientras la percepción sobre su momento económico futuro aumentó, por segundo periodo contiguo, 2,87%, después de 18 meses sucesivos con descensos.

Las expectativas de las familias mexicanas sobre el presente económico de México dibujó una trayectoria descendente (pasó de 2,90 a 2,66% a tasa anual). El que capta la situación económica del país dentro de 12 meses cayó 2,18%.

El indicador que evalúa las posibilidades en el momento actual por parte de los integrantes del hogar, comparadas con las de hace un año, para efectuar compras de bienes durables, como muebles, televisor, lavadora y otros aparatos electrodomésticos, reportó un alza de 14,33%, el tercer incremento consecutivo.

No obstante, al considerar la tasa promedio anual de enero a diciembre del ICC, ajustada por estacionalidad, la variación negativa para este año (4,84%) es más pronunciada que la mostrada en el 2013 (1,42%); lo anterior fue producto de caídas fuertes al principio del 2014, cuando entró en vigor la carga fiscal.

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Por tasa mensual, la perspectiva de los consumidores descendió 2,07%, tras ascender tres meses consecutivos; esto fue consecuencia de los desplomes en la condición económica del país en el presente y en el futuro (0,61 y 2,65%, respectivamente).

En su serie original y con comparaciones anuales, en el último mes del año pasado la Confianza del Consumidor ascendió 4,34%, contra 4,75% del mes previo.

Para Joan Enric Domene, analista de Invex, los niveles de confianza sin ajuste estacional se mantienen por debajo del promedio observado el año pasado. Por el lado positivo, los hogares mejoraron la valoración de su economía actual y futura a comparación anual, pero el análisis de la situación futura del país mostró debilidad.

La continua depreciación del peso, la reducción en producción petrolera y, por ende, su efecto en las finanzas públicas, podrían estar generando temor en el público.

El especialista indicó que el indicador que mide la disponibilidad de realizar compras de bienes durables mejoró a comparación anual y mensual, sugiriendo un mejor dinamismo en el sector comercio.

En general, confía en que se produzca una mejora de la confianza tras la desaceleración de la inflación durante los próximos meses y la consolidación de la recuperación económica. También consideró que el pesimismo de los hogares a raíz de los últimos eventos sociales, podría disiparse a medida que la economía tome tracción.