Londres. El cambio climático podría representar una amenaza mucho más grave para los pobres del mundo de lo que sugieren las investigaciones existentes por el aumento del precio de los alimentos a medida que los fenómenos climáticos extremos se vuelven más frecuentes, dijo el miércoles Oxfam.

Fenómenos climáticos más extremos y habituales generarán escasez, desestabilizarán los mercados y precipitarán los precios al alza por encima de los aumentos estructurales proyectados de hasta un 100% en alimentos básicos como el maíz durante los próximos 20 años, dijo la organización benéfica en un informe.

La sequía tanto en la región central de Estados Unidos como en Rusia han contribuido a impulsar los precios del maíz y la soja a niveles récord.

Las agencias de alimentos de Naciones Unidas dijeron esta semana que los líderes mundiales deben tomar medidas rápidamente para garantizar que los efectos de esas subidas no se conviertan en una catástrofe que podría afectar a decenas de millones de personas.

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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) estimó que el aumento de precios en 2007-08 contribuyó a una subida de un 8 por ciento en la cantidad de personas desnutridas en África.

"Para la gente vulnerable, los aumentos repentinos y extremos de los precios pueden ser más devastadores que los graduales a largo plazo para los que tendrían más opciones de ajustarse", dijo Oxfam en un informe.

"Aunque el aumento de precios y las estrategias para lidiar con ellos podrían ser de corto plazo, los impactos suelen sentirse durante generaciones. Un alza de la desnutrición puede provocar retrasos en el crecimiento y reducir el desarrollo potencial en los niños pequeños", agregó.

Oxfam añadió que la investigación existente, que considera los efectos graduales del cambio climático pero no los fenómenos extremos, subestima significativamente las implicaciones de unos patrones climáticos cambiantes.

La organización insistió en que hay una "necesidad urgente de una prueba de resistencia completa a nuestro frágil y disfuncional sistema alimentario" y pidió que se reviertan décadas de inversión insuficiente en la agricultura sostenible y resistente a pequeña escala, así como medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

"El cambio climático podría llevar a un aumento permanente en la variación de los rendimientos y a una excesiva volatilidad de los precios (...) que podría dejar a muchos países pobres con problemas de seguridad alimentaria potencialmente insuperables", advirtió.