Tenía que ocurrir algún día. Lo que parece muerto y liquidado, revive como el ave fénix y comienza a ser mirado con interés por aquellos que hasta hacía poco lo miraban en menos. Si pasó con América Latina en los ochenta, ¿cómo no iba a ocurrir con Wall Street?

Y aunque los grandes bolsillos financieros aún no se han recuperado totalmente de la gran crisis económica de 2008, los vientos de inversión, que marcan las oportunidades para los latinoamericanos ya empezaron a cambiar de forma radical. Ahora el mejor potencial de rentabilidad para las inversiones está en las acciones de empresas de países desarrollados, como Estados Unidos y los de Europa.

Esto es lo que la división de administración de riqueza del Citigroup denomina “la gran migración de activos”. Es decir, el proceso mediante el cual los inversionistas empezaron a dejar la renta fija para abrazar las acciones. Un proceso que, según fuentes del Citi, empezó hace dos años y que continuará en 2014.

Tras un año de grandes ganancias en el mercado de valores de Estados Unidos (el índice Standard & Poor’s 500 estuvo casi 30% por arriba en 2013), la gran migración no ha concluido. “Nuestra recomendación es mantener el rumbo: preferir las acciones y
subestimar la renta fija, concentrándose en los mercados desarrollados”, dice Renato Grandmont, director de inversiones del Citi Wealth Management para América Latina.
Y no es ni mucho menos una percepción aislada. Otros gestores de riqueza especializados en la región tienen una visión similar.

“Los latinoamericanos, con el impulso del auge de los commodities, favorecieron las inversiones en renta fija, pero el auge de los bienes básicos ya está pasando y la renta fija ha dejado de ser atractiva; ahora están mucho más abiertos a las acciones de mercados desarrollados”, señala Beatriz Sánchez, quien lidera el negocio de Private Wealth Management en América Latina para Goldman Sachs.

Vuelve México. Pero no solo los mercados del primer mundo comienzan a atraer al inversionista. Los mercados emergentes, con una conexión directa con el mundo desarrollado, tienen también un enorme potencial. Tal y como lo demuestra el caso específico de México, país que se espera que sea el primer beneficiado de la recuperación económica de EE.UU. “Creemos que hay una gran oportunidad en las acciones de mercados desarrollados, pero también en las economías más ligadas a Estados Unidos, como México y Taiwán”, indica Marcelo Coscarelli, director de Alto Patrimonio y segmentos especializados de Citi Wealth Management Latin America.

El auge de los commodities se ha frenado en gran parte por los cambios en la economía china, el gran impulsor de la demanda en América Latina. China pasó de crecer a tasas de dos dígitos a tasas más moderadas cercanas al 7%. Este cambio en la economía global también ha tenido un impacto en la creación de riqueza de los latinoamericanos.

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Según el último informe de riqueza global de la firma CapGemini, mientras el número de individuos de alto patrimonio en América Latina tuvo uno de los más altos crecimientos entre 2007 y 2011, en el último año se nota una desaceleración, con un crecimiento de tan solo 4,4%. “Esto se debe, en gran parte, a la contracción de los mercados de acciones de Brasil y Argentina”, enfatiza Bill Sullivan, director de inteligencia de mercados de CapGemini.

Pero ¿por qué son tan positivas las perspectivas de las acciones de las empresas de EE.UU.? Según el informe de Grandmont, hay dos factores fundamentales que lo explicarían. Por un lado se sabe que la Reserva Federal de EE.UU. muy pronto empezará a elevar las tasas de interés, lo que hará que las inversiones en bonos o renta fija pierdan atractivo. Por otro lado, la economía se está recuperando. Según el informe de Citigroup Inc., se proyecta que el crecimiento del PIB de EE.UU. se acelerará de 1,7% en 2013 a 2,7% en 2014 y a 3,1% en 2015. Y el desempleo caerá de 6,7% a finales de 2013 a 6,2% a mediados de 2015.

Sin embargo, después del auge que tuvieron las acciones de EE.UU. en 2013 existe la preocupación de que el mundo esté frente a una nueva burbuja de activos. Todo accionista se debiera preguntar si las acciones crecieron muy rápido y ya es muy tarde para entrar.
Goldman Sachs no lo cree así. Según su informe de Perspectivas 2014, hay distintas razones por las cuales aún no se puede hablar de una burbuja en el mercado de acciones de EE.UU. Primero, el crecimiento del crédito no se ha disparado, un factor clave en el desarrollo de las burbujas de activos. El crédito está creciendo a una tasa de 4,4%, muy por debajo del promedio histórico de 7,3%.

Además, los flujos de inversión en acciones no han sido excesivos. De hecho entraron en terreno positivo recién en el primer trimestre de 2013 después de cinco años de flujos negativos.

Más aún, es cierto que la visión de los inversionistas frente a EE.UU. ha mejorado y que las valorizaciones bursátiles de las empresas son altas. Pero todavía no se desvían de sus valores intrínsecos al punto de llevarnos a pensar que estamos en un ‘territorio complejo de burbuja’.

Emergentes mueven fichas

Todo este regreso a la escena de los mercados desarrollados no significa que los mercados latinoamericanos hayan perdido todo atractivo. Todo lo contrario: siguen teniendo un gran potencial.

“Somos positivos sobre el potencial de las inversiones en países desarrollados, especialmente en Europa y EE.UU., pero es importante mantener una visión de largo plazo en la que reconocemos el gran potencial de crecimiento que existe en los países emergentes”, dice José Rasco, jefe de estrategia de inversiones de HSBC Private Bank.

Rasco señala, además, que “el mundo actual es definitivamente más complejo que hace unos años, y hoy más que nunca es fundamental la diversificación, no solo en los tipos de activos, sino también en las monedas”. El ejecutivo ve también un potencial interesante en la moneda china, que podría experimentar un proceso de apreciación en el futuro.

De hecho cubrirse frente a posibles riesgos será otro tema común entre los inversionistas latinoamericanos en 2014. Esto porque cada vez es más evidente la necesidad de cubrir el riesgo que implica para las inversiones en renta fija un alza en las tasas de interés. Así, Beatriz Sánchez, de Goldman Sachs, ve una clara orientación hacia la búsqueda de alternativas que ofrezcan cobertura frente al inminente efecto de las mayores tasas esperadas en las inversiones en bonos.