Washington. Buscando mostrar su seriedad respecto a controlar el creciente déficit de presupuesto estadounidense, el presidente Barack Obama dará comienzo este martes al trabajo de un panel que creó para tratar de resolver los problemas fiscales de la nación.

Obama ha dado a la Comisión Nacional de Responsabilidad Fiscal, un ente independiente integrado por 18 miembros, una amplia libertad de acción para sugerir remedios para la deuda y el déficit.

Un debate ya ha comenzado en torno a las opciones que el panel podría considerar. Los conservadores instan a descartar los aumentos en impuestos y los liberales buscan blindar de recortes al programa de retiro de la Seguridad Social y otros programas de ayuda social.

La comisión tiene fijado reunirse en un evento en la Casa Blanca junto a Obama a las 09.30 hora local (13.30 hora GMT) y sostendrá a continuación la primera de varias reuniones mensuales.

Obama dio al panel hasta el 1 de diciembre para que reporte sus recomendaciones, lo que le permitiría entregar sus conclusiones después de las elecciones legislativas de noviembre.

"Creo que el aspecto positivo es que hay una oportunidad para superar ciertos atascos políticos", dijo Michael Ettlinger, vicepresidente de política económica del Centro para el Progreso Estadounidense, un centro de estudios liberal.

"El riesgo negativo que existe es que se llegue a compromisos profanos para obtener algún acuerdo, en el que la solución sea peor que el problema", como un recorte imprudente en programas sociales, indicó Ettlinger.

El encuentro de este martes y los otros que seguirán serán registrados en video transmitido en vivo por internet. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y el director de Presupuesto de la Casa Blanca, Peter Orszag, hablarán en la reunión inaugural.

El déficit estadounidense era de US$1,4 billones en 2009, casi 10% de la economía total. Se prevé que alcanzará una cifra cercana este año.

A largo plazo, la jubilación de la generación de los "baby boomers" significará un esfuerzo adicional para el programa de retiro de la Seguridad Social y el programa de seguro de salud Medicare para los ancianos y discapacitados, poniendo aún mayor presión sobre el gasto del Gobierno.

El copresidente de la comisión Erskine Bowles, un demócrata que fue jefe de gabinete de la Casa Blanca durante la presidencia de Bill Clinton, dijo que cree que la comisión tiene "todo sobre la mesa", incluyendo posibles recortes a los programas de ayuda social.

Pero Barbara Kennelly, jefa de la Comisión Nacional para Preservar la Seguridad Social y Medicare, dijo que esos programas son el lugar equivocado para tratar de resolver el problema presupuestario.

La Seguridad Social "no debería ser usada como una alcancía para pagar nuestra salida del agujero fiscal en el que nos encontramos", opinó Kennelly.

La funcionaria hizo notar que desde mediados de la década de 1980 el programa ha estado produciendo más fondos que los que entrega en beneficios y que por lo tanto ha ayudado a ocultar problemas en el resto del presupuesto.

Otros analistas han dicho que las finanzas de la Seguridad Social empeorarán en los próximos años cuando los "baby boomers" comiencen a retirar beneficios.

Las posibles ideas impositivas que la comisión podría considerar también están agitando un debate.

Algunos conservadores están tratando de evitar cualquier consideración de un impuesto al valor agregado al estilo europeo, una idea que Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal y asesor externo de Obama, ha dicho vale la pena considerar.

La Casa Blanca ha dicho que Obama no está considerando un impuesto de este tipo, pero también ha indicado que él no va a prejuzgar el trabajo de la comisión.