De acuerdo con los estudios realizados por el CIRD con base en informes de la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos (Dgeec) y de la Dirección General de Empleo (DGE), la población paraguaya de 15 a 29 años es de 1.721.050 habitantes, de los cuales 879.438 son varones y 841.612 son mujeres.

De esa cantidad, la Población Económicamente Activa (PEA) la conforman un total de 1.103.916 jóvenes, que se dividen en 62% (681.304) varones y 38% (422.612) mujeres.

El documento indica que el desempleo y la subocupación tienen peores indicadores en el sector juvenil a nivel urbano en comparación con las zonas rurales.

En ese sentido, el informe del CIRD señala que el desempleo urbano de los jóvenes llega al 13% y el rural al 7%. Igualmente, siempre teniendo en cuenta la franja de edad (15 a 29 años), se demuestra que a nivel nacional el desempleo de las mujeres duplica al de los hombres con un 12% y 5%, respectivamente.

De todas formas, el panorama en el sector rural también es complicado, si tenemos en cuenta que uno de cada cinco jóvenes ocupados trabajan jornadas completas sin recibir ingresos monetarios.

Los datos demuestran que la subocupación, que incluye a las personas que realizan algún tipo de actividad laboral sin pertenecer a alguna empresa ni contar con seguro social y otros, como limpiavidrios, vendedores ambulantes, etc., representa actualmente al 31,3% de la población joven que está en condiciones de trabajar.
Acceso a la educación
El informe habla igualmente sobre la situación de los jóvenes y el acceso a la educación como una forma de tener mayores oportunidades laborales.

En ese sentido, el CIRD destaca que de 1999 a 2009 se tuvo un incremento del 53% al 63% en la cantidad de jóvenes que asisten a una institución educativa. Es decir, un 10% más de jóvenes asistieron a clases.
Sin embargo, todavía existe un gran déficit, ya que cuatro de cada 10 jóvenes quedan fuera del sistema educativo. Un dato preocupante para los técnicos que elaboraron el informe indica que hay un grupo importante de jóvenes que, además de quedar fuera del sistema educativo, no están trabajando.

Ni la ley de primer empleo. Cuando asumió este gobierno en agosto de 2008, el presidente Fernando Lugo aseguraba que una de las prioridades de su administración sería generar empleo para los jóvenes.
Hoy, la realidad nos muestra que ni siquiera la ley de inserción laboral juvenil -que cambiará la actual ley de primer empleo, totalmente inaplicable- pudo aprobarse y, a poco más de un año para que termine su mandato, no pudo finiquitar los proyectos de empleo juvenil que había anunciado.
Debe apuntarse como un pequeño logro la reactivación del Servicio Nacional de Empleo (Senade), que pasó a ser la Dirección General de Empleo (DGE), supeditada aún a la aprobación de la futura ley de inserción laboral, entre cuyas metas figura iniciar un proyecto de largo aliento.