Asunción. Si el Senado aprueba para el 2012 el proyecto presupuestario inflado que salió de Diputados, dos de cada tres guaraníes que gasta irá a parar a pagos en remuneraciones (salarios, jubilaciones y pensiones). Las estadísticas indican que nuestro país lidera el ranking de Sudamérica de mayores gastos en personal.

La Cámara de Senadores debe definir esta semana el proyecto de presupuesto 2012. Tal como salió de Diputados, el gasto total aprobado para la Administración Central asciende a G. 25 billones 935 mil millones, unos US$5.828 millones al tipo de cambio actual.

La Cámara Baja aumentó este plan de gastos en G.3,6 billones (US$813 millones) respecto al planteamiento realizado por el Poder Ejecutivo en su proyecto original. La mayor parte de este aumento irá a servicios personales, que tendrá un incremento de 29% gracias a los beneficios autorizados por los legisladores para los funcionarios públicos.

Esto significa que en un año el Estado gastará solo en salarios G. 11,8 billones (US$2.673 millones). Eso implica que solo en remuneraciones al personal, el Estado paraguayo podría destinar US$7,4 millones por día.

Los gastos en servicios personales (remuneraciones en diferentes conceptos) representan casi el 46% del total del gasto público (estaba en 41%, pero creció gracias a la decisión de los diputados).

Si se compara con los demás países, Paraguay es el de mayor carga en concepto de gastos salariales. Del total de gastos, Chile destina a servicios personales 19,7%, Uruguay 18,3% y la Argentina apenas 16%.

Si a los servicios personales se suman los gastos por transferencias (dinero que remite el Gobierno Central a las entidades descentralizadas, en su mayor parte para gastos corrientes), entonces casi el 70% de todo lo que eroga el Estado irá a salarios, jubilaciones y pensiones.

Complicado. Así como están las cosas, el Poder Ejecutivo deberá extremar esfuerzos para mejorar sus recaudaciones. Debe ingresar el año que viene en tributos G. 15,3 billones (US$3.438 millones).

El fisco ya advirtió que ni con el impuesto a la renta personal (IRP) y el impuesto a la exportación de granos, juntos, alcanzarán para cubrir los gastos salariales aumentados.

El Ministerio de Hacienda ya advirtió que este despilfarro tendrá un fuerte impacto en la inflación del año que viene. Esto significa que podría registrarse una suba generalizada de precios de los productos y servicios, con lo cual pierden los más pobres.

Hacienda también advierte que el presupuesto planteado por los diputados no solamente afectará a las finanzas públicas, sino a la economía en su conjunto, principalmente a los sectores sociales más carenciados, porque tendrán que hacerse a expensas de más recortes de los programas sociales y una significativa reducción de la inversión en infraestructura.

El temor que tiene el Poder Ejecutivo es que esto termine en un colapso global que lleve al país a una cesación de pagos (dejar de pagar sus deudas) y a un atraso en los abonos de remuneraciones al personal público.

Solo para tener un parámetro de lo que se propone: los gastos en personal representarán el 46% del gasto total del Gobierno Central. Si a esto se suman los 21% de transferencias, se tiene un 67% de gastos rígidos en salarios, jubilaciones y pensiones.

Diputados infló los gastos en inversión física (en realidad no sobrará dinero para esto) y aun así este rubro apenas representa el 14% del total de erogaciones que pretenden asignar los diputados a todo el país.