El sindicalista Jorge Alvarenga aseguró que la decisión del gobierno de aumentar en un 10% el salario mínimo era previsible. Los trabajadores anunciaron, después de varios encuentros con autoridades del gobierno, que no iban a aceptar un reajuste inferior al 18%.

Inicialmente, los trabajadores exigían que el sueldo mínimo se incremente en un 32%.

“Sabíamos que iba a suceder (un aumento inferior), nos adelantamos. El martes (pasado) comenzamos a preparar la medida. Es una burla. Pactamos con el presidente y nos sale con un martes 13”, señaló Alvarenga, secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores Auténtica (CUT-A).

Manifestó que la decisión del Ejecutivo, confirmada este miércoles en un acto político, es inaceptable.

Según Alvarenga, el presidente ya había acordado con los trabajadores, en reuniones previas, que el sueldo mínimo suba en un 15%.

El obrero recordó que Lugo confirmó el incremento en un acto por el tercer aniversario de la victoria del jefe de Estado. “No hay nada que festejar, fue una bofetada”, reflexionó.

La manifestación y la huelga tienen varios motivos, indicó por otro lado Jorge Alvarenga. Además del salario mínimo, los trabajadores repudiarán el proyecto de Concesión de Aeropuertos impulsado por el Ejecutivo, y exigirán la destitución del ministro de Hacienda, Dionisio Borda, y del presidente del Banco Central, Jorge Corvalán.

Manifestó que estos funcionarios son los que se opusieron a que el aumento salarial supere el 10%.

Agregó que también repudiarán las persecuciones a los trabajadores. “La libertad sindical no existe en Paraguay”, apuntó.

Estos funcionarios son enemigos de los trabajadores, declaró además el representante sindical.

Alvarenga recordó que el sector sindical tuvo buenas relaciones, en general, con el presidente Lugo. Sin embargo, manifestó que el sector dialoga con el jefe de Estado, pero después “no pasa nada”.

Describió la situación de este gobierno con esta frase: “Tenemos un presidente amigo y un gobierno enemigo. Se puede hablar con Lugo, te escucha, anota todo, se acuerda, pero no cumple. No es dueño de la lapicera”.