Atenas. Sindicatos y grupos de desempleados protestarán este miércoles en Atenas contra los recortes de gastos introducidos para asegurar un multimillonario programa de rescate, mientras los legisladores griegos debatirán un canje de deuda destinado a evitar una bancarrota inminente.

También se espera que periodistas en huelga y grupos de motociclistas se sumen a la protesta convocada en la plaza Syntagma de Atenas para las 1400 GMT, frente al Parlamento.

Los recortes fiscales fueron clave para que Grecia consiguiera un segundo rescate de 130.000 millones de euros (US$172.000 millones), aunque es probable que prolonguen la recesión en el país.

Los ministros de Finanzas de la zona euro aprobaron el martes el paquete de ayuda luego de obligar a Grecia a reducir gastos y comprometerse a aplicar reformas para mejorar la competitividad de la economía.

El rescate también considera un acuerdo en el que los acreedores privados de Grecia acceden a asumir grandes pérdidas.

El Parlamento griego debatirá el proyecto de ley, llamado Claúsulas de Acción Colectiva (CAC), que forzará a todos los inversores a aceptar el canje de deuda una vez que se alcancen dos tercios de participación en la transacción.

El canje, en el que los inversores privados intercambiarán sus bonos por papeles de menor valor, es una parte vital del plan de salvataje que busca reducir la carga de deuda de Grecia desde un 160 por ciento del Producto Interno Bruto a un 120,5 por ciento del PIB al 2020, según los términos del acuerdo.

El primer ministro de Grecia, el tecnócrata Lucas Papademos, dijo el martes que el canje debía ser completado para el 10 de marzo a más tardar, 10 días antes de un vencimiento de deuda por 14.500 millones de euros.

La policía instaló barreras de metal frente a la Asamblea Nacional en un intento por evitar que se repitan los disturbios del 2 de febrero, cuando pandillas enfurecidas incendiaron y saquearon edificios en el centro de la capital mientras los legisladores adoptaban una ley con más de 3.000 millones de euros en recortes salariales, pensiones y despidos.

El complejo acuerdo alcanzado el martes gana tiempo para estabilizar al bloque del euro de 17 naciones y fortalecer su protección financiera ante un default de Grecia, pero genera profundas dudas sobre la capacidad de la nación helena de superar las dificultades a largo plazo.

El plan también irritó a los griegos porque pide el despliegue de un equipo permanente de inspectores extranjeros, el cual buscará garantizar que Atenas cumpla con los términos de su nuevo rescate, el segundo en menos de dos años.