El número de pequeñas empresas en Brasil se redujo entre 2000 y 2010, según un estudio presentado este miércoles por el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), que muestra que pasaron de ser el 26,29% al 23,05% del total de los negocios en el país en una década.

Según explicó el ministro Interino de Asuntos Estratégicos y presidente del IPEA, Marcelo Neri, la reducción de las pequeñas empresas es porque "los que caen realmente son los negocios de subsistencia, mientras que crecen el empleo formal y los negocios con potencial para la acumulación y crecimiento".

Los números presentados este miércoles durante el 25º Foro Nacional del IPEA apuntan que entre 2003 y 2013 el número de negocios con posibilidad de grandes lucros pasó del 27 al 35%, mientras que las empresas con menos oportunidades cayeron del 26,65 al 14,15%. "En otras palabras, es un signo de prosperidad, oportunidad y menos vulnerabilidad", dijo Neri.

Según él, en los últimos años hay una reducción de las desigualdades en este sector heterogéneo, "y una subida de los negocios que son controlados por mujeres, negros, personas de la periferia o del nordeste. O negocios menores, abiertos hace más tiempo, sin cooperativa y ningún curso técnico".

El estudio muestra, sin embargo, que la mayoría de las pequeñas empresas en Brasil no está en manos de las personas con un nivel educativo más alto. En esta década, el porcentaje de escolaridad promedio pasó del 6,5 al 7,8%.

Así, el beneficio de los empresarios sin educación es un 74% menor que aquellos con universidad incompleta. Sin embargo, el beneficio de los empresarios analfabetos creció un 29,7% durante el período, lo que significa que los que menos lucran crecieron más.

Según el ministro, aunque es difícil predecir el futuro, las buenas políticas aplicadas permiten predecir que la tendencia es mantener este escenario con menos empresas pequeñas, pero con mayor calidad.