Lima. Perú está ingresando a un nuevo ciclo expansivo basado en el desarrollo de la infraestructura, lo que le permitirá crecer más de 6% anual en los próximos años, señaló el gerente de estudios económicos de Scotiabank, Guillermo Arbe.

Indicó que la actual desaceleración del crecimiento de la economía peruana es más coyuntural que estructural.

"Felizmente se está avanzando en los trabajos previos de licitaciones, concesiones, estudios de impacto ambiental y de ingeniería, que dará pie a un nuevo ciclo, un ciclo de infraestructura", manifestó.

Consideró que, dados los períodos largos de maduración, recién hacia la segunda mitad del 2015 empezará la etapa de inversión del ciclo.

"Dependiendo de la velocidad con que se desarrolle, este ciclo podría permitir regresar a crecer a niveles mayores a 6%", anotó.

En ese sentido, sostuvo que el período del 2013 al 2015 es un período de transición, con el siguiente ciclo de inversión aún en ciernes.

"Comprender esto ayuda a entender que la base de crecimiento de la demanda interna ya no está en niveles cercanos a siete por ciento como en años anteriores, si no más próxima al cinco por ciento, por el momento", apuntó.

Destacó que el proyecto minero Toromocho posiblemente empezaría a registrar producción en junio, por lo después debería empezar a agregar al Producto Bruto Interno (PBI) como se esperaba.

Refirió que hasta hace poco se hablaba de un crecimiento potencial del Perú de entre seis y siete por ciento, pero últimamente algunos analistas vienen sosteniendo que el crecimiento potencial habría caído a un rango de entre cinco y 5,5%.

"Si bien tiene sentido pensar que el PBI potencial ha disminuido en los últimos dos años ante el deterioro de los términos de intercambio (en particular la caída en los precios de los metales), es difícil pensar en un crecimiento potencial tan bajo", criticó.

Manifestó que si el PBI potencial es la máxima capacidad para crecer sin generar inflación ni distorsiones macroeconómicas, entonces es difícil creer que, con los términos de intercambio actuales, no se pueda crecer seis por ciento o más, sin generar distorsiones ni inflación.

Arbe refirió que la economía creció 2,01% en abril, aunque aclaró que hubo dos días menos de trabajo en el mes por el cambio de fecha de Semana Santa.

"Dos días más en abril habría significado crecer cerca de cuatro por ciento en vez de 2,01% y 4,6% en el cuatrimestre en vez de 4%", precisó.

Añadió que otros factores que afectaron la economía y que potencialmente son más perdurables en el tiempo incluyen la fuerte reducción en la producción de oro ilegal y el menor gasto de los gobiernos regionales.

"Ambos son factores que no se esperaban hace pocos meses, al menos no en la magnitud en que se están dando", advirtió.