Brasil es desde hace tiempo el consentido de los inversionistas en América Latina. Pero otro invitado ha llegado al vecindario. Con su galopante expansión económica y responsabilidad fiscal, Perú se está convirtiendo en una buena oportunidad para quienes apuestan dinero en la región.

Aunque Brasil es un convidado obligado en los portafolios de mercados emergentes por sus altas tasas de interés, muchos ya ponen el ojo en economías que maduraron a la sombra de los gigantes regionales, como la peruana, que en los últimos ocho años se expandió a un promedio de casi 6% y todavía se ve más crecimiento en el horizonte.

"Perú está en el segundo lugar, siguiendo muy de cerca a Brasil" en las preferencias de los inversores, dijo Alfredo Coutiño, economista jefe para Latinoamérica de Moodys.com.

Las inversiones en portafolios financieros en Perú subieron a US$107 millones en el primer trimestre del año, según el banco central. El monto no es abultado y en 2009 muchos huyeron de los mercados emergentes por la crisis global, pero la cifra ya duplicó la registrada durante todo el año pasado.

La caída en la tasa desempleo, reducidas tasas bancarias, el mayor otorgamiento de tarjetas de crédito y la oferta de casas en un país donde pocos tienen techo propio, pusieron de fiesta al sector minorista, financiero y constructor en Perú.

Muchos extranjeros invierten en Perú en capital privado -participaciones en firmas que no cotizan- de empresas de energía, supermercados, constructoras o microfinancieras, mientras el país disminuye su dependencia del sector minero.

Sin embargo, a diferencia de Brasil, en Lima aún se pueden encontrar oportunidades escondidas: los negocios ligados al consumo tienen tela para cortar, y tarde o temprano eso se va a reflejar en las acciones de las firmas locales.

Por ahora ni el ruido político de las elecciones de abril del 2011 afecta las tendencias, seguramente porque los posibles sucesores del presidente Alan García son conservadores y comulgan con sus ideas económicas.

El único peligro que ve Bertrand Delgado, analista senior de mercados emergentes de Roubini Global Economics, es la sobrevaluación de la moneda, el sol peruano, que cotiza cerca de máximos de dos años y puede perjudicar la competitividad de las exportaciones.