El bajo desempeño de la industria estadounidense, que ha afectado al sector manufacturero mexicano, ha ocasionado que para el segundo semestre del año se prevea una desaceleración económica del país, alertan diferentes áreas de análisis económico.

LatinFocus estima que en el segundo trimestre la economía mexicana perdió tracción, por lo cual su perspectiva de crecimiento anual en agosto bajó 0,1 punto porcentual respecto de julio, situándose en 2,3% para el 2016.

De los 35 analistas consultados, el recorte más pronunciado del PIB para México fue proyectado por la consultora japonesa Nomura, quien redujo siete décimas su estimación de crecimiento de 2,8 a 2,1% y sólo UBS subió su estimación de 2,2 a 2,3%.

Dentro del informe destaca el deterioro de la percepción en la situación económica del país, que para algunos analistas resultado de las manifestaciones de los maestros disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), además de la persistente debilidad del peso ante otras divisas.

Por su parte, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) argumentó que la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) podría ser de sólo 1.8 por ciento durante el segundo semestre.

Con lo anterior, Joaquín Gándara, presidente nacional del instituto, indicó que la expectativa de crecimiento para el cierre de este año será de 2,20%, respecto de lo observado en el 2015. Esta cifra se encuentra dentro del rango de lo que espera la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que va de 2,2 a 3,2%.

“Vimos un segundo trimestre más lento de lo que fue el primero. En el primer trimestre vimos un avance de 2,6% y para el segundo -con los datos preliminares del PIB- se tuvo un avance de 2,4%. Con ello, anticipamos que durante el segundo semestre de este año se crecerá alrededor de 1,8% en promedio”, expuso Joaquín Gándara, en su momento.

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Otros factores que mermarán el avance económico del país serán la volatilidad en los precios del petróleo a nivel internacional, la desaceleración económica en China, así como otro posible incremento en la tasa objetivo del Banco de México, que podría cerrar el año en 4,50%.

“La desaceleración anual o caída trimestral del PIB en el segundo trimestre reflejó dos fenómenos principalmente: desaceleración global de la manufactura y recortes de gasto público del gobierno federal (...) De haber otro recorte, consideramos que ya no se debe sacrificar más el gasto en inversión”.