Buenos Aires. La moneda de Argentina se hundió este jueves por coberturas en divisas entre inversores privados, ante crecientes preocupaciones por la aversión global al riesgo y en medio de una desaceleración de la economía doméstica.

El peso argentino mayorista cedió un 2,42%, al cierre de 28,00/28,12 por dólar, en línea con la firmeza que mostró la moneda estadounidense a nivel mundial.

El peso acumula una caída del 11,20% en junio y una baja del 33,61% en el 2018.

El Banco Central de Argentina amplió a US$150 millones el volumen de divisas a subastar este jueves y viernes, desde los US$100 millones que venía vendiendo diariamente desde hace una semana con fondos del Tesoro provenientes del reciente acuerdo cerrado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Luego del histórico derrumbe del circuito bursátil de este miércoles, este jueves las acciones recortaban pérdidas por compras de oportunidad, aunque el escenario para los activos soberanos no es el ideal, coinciden analistas.

Al margen de las adversidades externas, localmente “podríamos estar alcanzando algún punto de inflexión en el ritmo de crecimiento (de la economía). La consecuente revisión de expectativas estaría trasladándose en el observado nerviosismo de mercado; particularmente, en activos de riesgo”, dijo la consultora Delphos Investment.

El índice Merval de Buenos Aires subía un 2,56%, a 26.585,94 puntos, luego de registrar en la sesión previa una inusual baja del 8,81%, siendo el peor derrumbe en varios años, y de acumular un arrastre negativo del 15,93 por ciento en las anteriores cuatro ruedas.