Al hacer un balance del comportamiento del peso mexicano frente al dólar al finalizar el primer trimestre del año, la divisa mexicana presentó mucha volatilidad, originando una depreciación de 3.5%, para establecerse en 15.2610 pesos por dólar.

Durante todo el 2014, la moneda mexicana se depreció hasta 12,7% frente a la divisa estadounidense.

Pero no sólo el peso se vio afectado, también el resto de las monedas de los países emergentes.

Por ejemplo, el real brasileño mostró una depreciación frente al dólar de 20,7% durante el primer trimestre de este año, mientras que el peso chileno se depreció 2,95%. En Europa el euro se devaluó 11,17%.

Los fuertes altibajos observados en el tipo de cambio peso-dólar se derivaron básicamente del nerviosismo que existió entre los intermediarios financieros, explicado por la expectativa de la normalización de la política monetaria de Estados Unidos.

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Los inversionistas concentraron su atención en la eminente alza de la tasa de referencia de la Reserva Federal (Fed), una vez que las variables económicas estadounidenses lograron importantes crecimientos, como la parte económica y empleo.

La presidenta del banco central estadounidense, Janet Yellen, espera que la Fed comience a incrementar su tasa de interés de referencia a partir del segundo semestre de este año de manera gradual.

Bajo este contexto, durante el primer trimestre del 2015, la divisa mexicana registró una cotización máxima de 15.6250 pesos por dólar, mientras que el precio mínimo fue de 14.52 pesos, es decir, un diferencial de 1.05 pesos, uno de su principales movimientos volátiles trimestrales de los últimos siete años.

Precio de materias primas. El peso también reaccionó a la baja en los precios de las materias primas, como el petróleo, lo cual aceleró más la devaluación de la moneda local, una vez que la mezcla mexicana cotizara por debajo de los US$50 por barril.

Ante la fuerte volatilidad registrada en el peso mexicano durante los primeros tres meses del año, la Comisión de Cambios presidida por la Secretaría de Hacienda y el Banco de México optaron por intervenir en el mercado de divisas, mediante la venta de US$52 millones diarios a través de subastas.

La intención de darle liquidez al mercado de divisas fue para relajar las presiones en la moneda local, acontecimiento que logró contrarrestar una mayor depreciación del peso mexicano y evitar que superara los 16 pesos por dólar.

El subdirector de mercados financieros de Banco Santander, Salvador Orozco, afirmó que la sensibilidad del peso mexicano a posibles cambios en la postura de política monetaria de México, con respecto a la de Estados Unidos, seguirá siendo un factor de presión y volatilidad en la paridad.

Pronóstico que en el segundo trimestre, el tipo de cambio peso-dólar mantendrá un fuerte “piso” en niveles de 15.15 pesos por dólar, un precio de “resistencia” en los 15.60 pesos.