Buenos Aires. El Producto Interno Bruto (PIB) de Argentina crecería este año 7%, muy por sobre sus expectativas iniciales, señaló este miércoles el ministro de Economía, Amado Boudou, en el marco de una conferencia con empresarios locales.

En el presupuesto para 2010, el crecimiento se estimó en sólo 2,5%, pero las expectativas han aumentado significativamente tras el fuerte repunte que ha experimentado la economía en los últimos meses.

El gobierno, a menudo, es acusado de subestimar el crecimiento en el Presupuesto, ya que luego tiene más espacio para gastar los ingresos adicionales asociados a la recaudación de impuestos.

Los ingresos tributarios de julio sumaron 37.400 millones de pesos (US$9.500 millones), lo que representa un fuerte aumento interanual del 38,4%. Esa lectura sigue a un incremento interanual cercano al 40% en junio y a una recaudación histórica de 39.300 millones de pesos en mayo.

Según el gobierno, la economía argentina creció un 6,8% en el primer trimestre del año, y economistas han estado revisando al alza sus proyecciones. Muchos ahora creen que el crecimiento podría situarse en un rango del 7% al 8% este año.

The Royal Bank of Canada elevó el miércoles sus proyecciones de crecimiento de Argentina del 5% al 6,5% debido al "fuerte crecimiento de los principales socios comerciales de Argentina, los altos precios de los bienes básicos y gastos relacionados con una elección". Sólidos ingresos de divisas también ayudarán a aumentar las reservas del banco central y mejorar, o sustentar, los precios de los bonos, señaló RBC.

Sin embargo, las impresionantes cifras del PIB y de ingresos tributarios también se deben en gran parte a la inflación, que el gobierno estima en torno al 10% anual. Economistas privados estiman la inflación real en alrededor de dos veces la tasa oficial y acusan al gobierno de manipular los datos de inflación. El gobierno regularmente niega tales acusaciones.

Boudou también indicó el miércoles que el gobierno no tiene prisa por vender bonos en el extranjero. La buena situación fiscal del país significa que no hay necesidad inmediata y que el país puede vender deuda cuando las condiciones sean las ideales, dijo.