Sao Paulo. La economía de Brasil creció más de lo esperado en el segundo trimestre, lo que reflejó el impulso de la recuperación del país mientras muchos países desarrollados siguen luchando por superar los efectos de la crisis financiera global.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil creció en 1,2% durante el segundo trimestre del 2010 en comparación con los tres primeros meses del año y en 8,8% ante el mismo periodo del año pasado, dijo este viernes el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

El sólido crecimiento de la mayor economía de Latinoamérica -y la octava más grande del mundo- es una nueva evidencia de la influencia cada vez mayor de las economías emergentes, muchas de las cuales han reportado este año mejores tasas de crecimiento que la mayoría de los países desarrollados.

El mercado esperaba que la economía de Brasil se expandiera un 0,7% trimestral y un 8% interanual, según la mediana de las previsiones analistas consultados por Reuters.

Los rendimientos sobre los contratos futuros de tasas de interés de Brasil subieron tras la divulgación de la noticia, ya que los inversores consideraron que el crecimiento mayor a lo esperado podría llevar a mayores tasas de interés para controlar la inflación.

El rendimiento del contrato con vencimiento en enero del 2012, el más transado durante la mañana, llegó a subir hasta un 11,39%, desde un 11,31%.

El gasto de capital creció un 2,4% en el segundo trimestre frente al primero, mientras que el consumo por hogar se expandió un 0,8%.

La industria avanzó un 1,9% en el segundo trimestre frente al primero y la agricultura se expandió un 2,1%.

El sector servicios brasileño creció un 1,2% en el período.

Desaceleración. El crecimiento del segundo trimestre se desaceleró ante la expansión del PIB del 2,7% del primer trimestre frente a los tres últimos meses del 2009.

En el primer trimestre de este año, el PIB también creció un 9% frente a igual lapso del año anterior, su mayor expansión en más de una década.

Los economistas habían previsto la desaceleración del segundo trimestre por una serie de factores, incluyendo el retiro de las exenciones fiscales del gobierno para la compra de automóviles y electrodomésticos, que ayudaron a Brasil a salir de la recesión.

Además, el lento avance de las economías de Estados Unidos y Europa pesó a nivel global, afectando a las exportaciones brasileñas.

La continua expansión de la economía de Brasil probablemente beneficiará a la candidata del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para las elecciones presidenciales de octubre, Dilma Rousseff, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

Rousseff tiene ahora una ventaja de dos dígitos en los sondeos de intención de voto y los analistas citan cada vez más la posibilidad de que la sucesora escogida por Lula gane en primera ronda.

El PIB de Brasil se sitúa como el octavo más alto del mundo, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).