Santiago. La economía chilena creció un 2,2% en el tercer trimestre, una cifra levemente mejor a la esperada, debido a un suave repunte de la demanda interna liderada por el gasto del gobierno y de las inversiones.

El organismo rector informó este miércoles que el Producto Interno Bruto (PIB) fue impulsado por el sector servicios y comunicaciones, lo que permitió anotar un resultado mejor que la expansión del 1,9% registrada en el segundo trimestre.

Entre enero y septiembre, el PIB acumuló una expansión del 2,2%, casi en el centro del rango de 2,0 a 2,5% que ha pronosticado el banco central para todo el año.

El bajo desempeño de la economía ha estado marcado por una debilitada demanda interna ante un enfriamiento de las inversiones y un acotado consumo, pero que ha sido contrarrestado por un mayor gasto fiscal.

Así, la demanda interna creció un 3,6% entre julio y septiembre, impulsada tanto por el consumo y la inversión, superando las expansiones del 1,2% y 2,1% del primer y segundo trimestre, respectivamente.

El instituto emisor dijo que el consumo aumentó un 2,5% reflejando el alza del gasto privado en bienes y servicios, y el dinamismo del consumo de Gobierno.

La inversión, en tanto, creció un 7,1% en los últimos tres meses a septiembre, un quiebre en la tendencia de contracción que acumulaba en la primera mitad del año.

A nivel de exportaciones, los envíos de bienes y servicios cayeron un 0,9 por ciento en los últimos tres meses a septiembre, sobre todo debido al desplome de los envíos y de los precios del cobre, del que Chile es el mayor productor mundial.

Las importaciones crecieron un 3,1% en el tercer trimestre.

La cuenta corriente de la balanza de pagos, en tanto, cerró con un déficit de US$2.595 millones en el tercer trimestre, equivalente a un 4,6% del PIB. En este saldo negativo incidió un déficit en la balanza comercial y de servicios, sumado a menores rentas de inversión directa en Chile y en el exterior.