Aun en el escenario más pesimista donde el deterioro de la economía brasileña fuera mayor al esperado, la economía de Uruguay seguirá creciendo en 2016 a tasas superiores a 1%. Un informe elaborado por el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), da cuenta que Brasil se encuentra en una situación económica desfavorable y se espera que su Producto Interno Bruto (PIB) se contraiga tanto este año como el próximo.

Además, considera más probable que los efectos contractivos del gigante norteño se sientan en Uruguay más por la merma de ingreso disponible de ese país que por el desfasaje de los precios relativos.

En ese sentido, el estudio realiza un análisis de sensibilidad del crecimiento de Uruguay para 2016, dependiendo del desempeño de Brasil y evalúa tres escenarios de crecimiento de la economía norteña en base a los pronósticos de mínima, máxima y mediano que releva la encuesta de expectativas de LatinFocus Consensus Forecast. En ninguno de los tres casos el PIB anual de Uruguay registraría una caída, aun si la actividad en Brasil tuviera una contracción de 3,3% en 2015 y 1,5% en 2016.

En ese escenario de mayor pesimismo la expansión de la economía local estaría en el entorno de 1,1%. En los otros dos escenarios planteados que son menos pesimistas respecto al desempeño futuro de Brasil la economía de Uruguay crecería entre 1,3% y 1,7%.

Además, el informe aclara que se presentan únicamente las proyecciones para 2016, debido a que el rezago con que la economía brasileña impacta sobre la uruguaya implican que las modificaciones para las proyecciones en 2015 sean marginales. Para Cinve, los desequilibrios brasileños traen algunos desafíos para la economía uruguaya, por ejemplo en materia de precios relativos. Luego de 10 años en que Uruguay se vio favorecido, ahora la depreciación acelerada del real ha llevado el tipo de cambio real bilateral a su mínimo en mucho tiempo. Eso afecta las exportaciones con destino a ese país, pero también la competencia en terceros mercados.

No obstante, se destaca como una “virtud” de Uruguay “su capacidad para evitar que las turbulencias financieras y cambiarias de Brasil se vean replicadas en la plaza local”. La economía brasileña no solo atraviesa por un período de contracción, sino que enfrenta otros desequilibrios que complican su recuperación: inflación, cuenta corriente y cuentas fiscales.

Para Cinve la solución “se encuentra y encontrará con escollos adicionales desde el terreno político, que se retroalimentan con la situación económica minando la confianza de empresarios y consumidores. Todo ello indica que la salida de la recesión no será una tarea sencilla”. Esos desequilibrios ya llevaron incluso a que la agencia Standard & Poor´s le quitara la calificación de grado inversor a su deuda y a que Fitch también rebajara la nota. También Moody’s puso la nota soberana del gigante latinoamericano bajo revisión a riesgo de ponerla en el nivel especulativo.

Pesimismo en aumento

El clima de pesimismo de los agentes económicos empeora cada día con perspectivas cada vez más negativas, y un aumento de la desconfianza de la población en el sistema político por los hechos de corrupción que salpican al partido de gobierno de Dilma Rousseff, pero también a otros partidos.

La última encuesta de expectativas del Banco Central de Brasil proyectó una contracción de la economía brasileña de 3,2% para este año, bastante por encima de la caída de 1,5% que espera el gobierno de Rousseff. La recuperación tampoco vendría en 2016, con una estimación de caída del PIB de 1,4%, pero una desaceleración de la inflación a 6,2%.