Santiago. El presidente chileno Sebastián Piñera se jugará su última carta para recuperar el apoyo popular con un presupuesto 2013 que multiplica los fondos en educación, el talón de Aquiles de su gestión, con la ilusión de dejar en mejor pie al oficialismo ante las elecciones del próximo año.

El conservador Piñera, que llevó a la derecha al poder en Chile tras 20 años de gestiones de centroizquierda, pero que no puede buscar una reelección, planea elevar el gasto público casi un 5% el próximo año a un récord de US$63.000 millones.

Ese incremento le permitiría consolidar las reformas que hizo durante su gestión, en muchos casos audaces pero sin gran impacto en su popularidad, mientras el Producto Interno Bruto crecería entre 4 y 5% con una inflación cercana al 3%.

"Este es un presupuesto para la campaña presidencial, no cabe la menor duda. Es el último año de gobierno de Sebastián Piñera y por lo tanto lo que le queda por hacer lo va a meter en el presupuesto", dijo Marta Lagos, directora del centro de estudios MORI.

El gobierno -que según varias encuestas tiene un nivel de aprobación inferior al 40%- prepara su arsenal comunicacional.

"Vimos (en una reunión) las ideas fuerza, los mensajes y cómo prepararnos para la discusión que viene, y sobre todo, explicarle al país de la mejor forma posible el presupuesto", dijo el ministro de Hacienda, Felipe Larraín.

"La discusión presupuestaria se va a tornar en una discusión de campaña política porque la oposición les va a negar la sal y el agua hasta el último minuto", pronosticó Marta Lagos.

Por primera vez en la historia, un quinto del presupuesto de la nación se lo llevará educación tras una reciente reforma tributaria impulsada por el gobierno.

Con esas cifras el gobierno busca borrar el constante ruido político de las manifestaciones de estudiantes que exigen cambios radicales como ir a un esquema de educación gratuita y una baja de aranceles.

"Van a quedar pendientes algunas cosas, sobre todo en el tema educacional" , dijo Guillermo Holzmann, cientista político de la Universidad Valparaíso.

"Y es allí donde tiene que producirse un ajuste entre el gobierno y su coalición para dejar fácil un camino que le permita al candidato de derecha dar cuenta de los logros realizados", agregó.

Varios de los ministros de Piñera coquetean con ser los candidatos de la derecha para los comicios del 2013. En frente, sin embargo, podría tener a la muy popular ex mandataria socialista Michelle Bachelet, que aún deshoja la margarita sobre su postulación.

"La discusión presupuestaria se va a tornar en una discusión de campaña política porque la oposición les va a negar la sal y el agua hasta el último minuto", pronosticó Lagos.

Gasto, con camisa de fuerza. Pese a la necesidad de mostrar que está atendiendo las demandas sociales, el gobierno está amarrado por una poderosa camisa de fuerza: la diferencia entre el gasto y la recaudación que no debe exceder en promedio el 1% del PIB al 2014.

Este es un compromiso adquirido por el gobierno, e incluso es una recomendación hecha recientemente por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que además le pide al país acercarse progresivamente a la denominada 'regla de oro', es decir, lograr un equilibrio entre el ingreso y el gasto.

"Está la meta de un déficit estructural del 1%. En 2011 ya se tocó la meta y no se va a desviar. Este año tiene espacio para un déficit mayor porque el promedio le va a dar igual. Pero para el 2013 no hay muchos grados de libertad" explicó Alejandro Puente, economista del BBVA Chile.

Ese factor se suma al límite autoimpuesto por el gobierno para que el crecimiento porcentual del gasto público no supere al de la expansión económica de largo plazo -es decir no más de un 5%.

"No cabe duda que va a haber todo un trabajo de presentación del presupuesto destacando el gasto social, pero hay pocos grados de libertad. Si se va a aumentar máximo el 5% el gasto, y hay compromisos ya en educación, tampoco es que quede tanto espacio para gastar más", agregó Puente.

Si el escenario internacional empeora, el gobierno cuenta con un plan de contingencia con fondos soberanos que año a año crecen gracias al alto precio del cobre, del cual el país es el mayor productor mundial.

Chile además es un acreedor neto y una de las economías que más ha crecido en el mundo durante el 2012, con una expansión del 5,4% entre enero y julio y una inflación que agosto no superaba el 0,6%, a pesar del deteriorado panorama global.

Si bien se espera una desaceleración en los meses venideros, sólidos datos de empleo y una demanda interna aún fuerte siguen empujando la actividad económica del país.