Sao Paulo. El plan de Brasil para que los países BRICS compren bonos de la zona euro puede estar bien intencionado, pero es mayormente una iniciativa que sirve a sus propios intereses y eleva el perfil global del país sin arriesgar suficiente dinero como para hacer mella en la crisis europea.

Brasil aspira a convertirse en la quinta economía del mundo en algún momento de esta década, e importantes autoridades del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff ven en la crisis en Europa y Estados Unidos una oportunidad para aumentar su rol en la política exterior, en línea con el ascenso del país.

La propuesta de Brasil para que los países Brics realicen compras coordinadas de bonos de la zona euro, que será discutida la próxima semana en Washington, le permite mostrarse como un puente diplomático entre Occidente y las ascendentes economías de Asia, un rol que ha buscado desde hace tiempo.

Además, refuerza el rol de Brasil como un socio sensato y como un acreedor extranjero neto, un fuerte contraste si se mira la situación de hace apenas una década, cuando Brasil tuvo que negociar su propio rescate con el Fondo Monetario Internacional para evitar una moratoria de su deuda.

Fuerte exposición, vía prensa internacional. Al lanzar la propuesta primero por la prensa, las autoridades brasileñas consiguieron una fuerte exposición, pese a que el miércoles imperaba la sensación de que la idea no encontraría apoyo de sus socios Brics -Rusia, India, China y Sudáfrica-.

El dinero involucrado parece ser mayormente simbólico e insignificante comparado con las necesidades financieras de Europa.

El dinero involucrado parece ser mayormente simbólico e insignificante comparado con las necesidades financieras de Europa. Brasil, por ejemplo, no usará los US$352.000 millones que posee en reservas para comprar bonos, recurriendo en cambio a un fondo soberano que hasta agosto tenía apenas US$9.000 millones, dijo un funcionario a Reuters.

En resumidas cuentas, más que proveer un gran salvavidas a Europa como algunos inversores esperaban, la propuesta para comprar bonos podría terminar sirviendo más que nada a los intereses de Brasil.

La idea apareció primero el martes en la prensa, que atribuyó la información a funcionarios brasileños no identificados. Un funcionario indio confirmó el miércoles que la idea fue pensada por el ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantega.

Este funcionario se ha vuelto una voz destacada dentro de la crisis global. A él se le escuchó hablar por primera vez de la expresión "guerra cambiaria" para describir las devaluaciones competitivas de los países. Además, ha criticado la política monetaria expansiva de Estados Unidos por su efecto negativo en los mercados emergentes.

Brasil hace tiempo busca otras vías para reforzar su perfil internacional, como tener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, un plan que se topó con resistencia de Estados Unidos y otros actores.