El Salvador se prepara para articular un nuevo plan fiscal, un proyecto ambicioso con el que el Ejecutivo busca poner todas las cartas en la mesa para reactivar a la economía y la inversión pública, un proceso complejo que incluirá el aumento de los impuestos y que ya provocó el primer enfrentamiento con la empresa privada.

El debate se encendió esta semana tras publicaciones de medios locales basadas en un reporte de Eurasia Group en el que se afirma que el Gobierno de El Salvador (GOES) tiene un proyecto armado y listo para ser enviado a la Asamblea Legislativa. La fuente cita a Alexander Segovia, secretario Técnico de la presidencia.

La filtración de la publicación, en la primera semana de febrero, tuvo eco en el seno de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), entidad que calificó como “paquetazo” la maniobra fiscal descrita por Eurasia Group y que dejaría en el papel las reuniones frecuentes entre el Ejecutivo y los gremios empresariales.

Este jueves en una reunión con representantes de medios escritos, el mismo Segovia se desmarcó de la publicación e insistió en que el GOES trabaja en el plan, pero que todo se hace de forma transparente y desde una entidad creada para abordar ese tema: el Consejo Económico y Social (CES). El funcionario fue enfático en decir que no existe un plan como el que cita Eurasia.

La economía salvadoreña posee una de las cargas tributarias más bajas del continente (alrededor del 13%) y una de las metas es elevarla al 18% en 2015, una complicada tarea que forzosamente deberá incluir la revisión de tasas actuales, la creación de nuevas figuras y la ampliación de la base tributaria, una labor que no pinta sencillo en la economía con el menor desempeño del istmo.

Segovia insiste en que la administración de Mauricio Funes es consecuente con sus promesas de campaña e insiste que las reformas fiscales en el primer semestre de la gestión eran piezas urgentes para echar a andar el proyecto.

El funcionario destaca que el primer paso de la gestión fue crear un Programa Global Anticrisis, un proyecto que catalogó como urgente para activar el programa para “un gobierno quebrado”, y el segundo la creación de una reforma administrativa (mediante la que se cambiaron tasas para productos específicos).

Segovia dice que esa primera etapa rinde frutos y que permitió subir 1% del PIB ($200 millones), algo que fue avalado por los informes del FMI.

Debates en camino. El tercer punto es más complejo e involucra la creación de un nuevo plan fiscal que permita mejorar todos los indicadores del país. El debate se ha llevado al CES, sin embargo no es un tema fácil.

Tras la publicación de Eurasia, la cúpula de la ANEP protestó por considerar que los esfuerzos del plan se estarían haciendo a espaldas del CES, una entidad que no tiene resoluciones de carácter vinculante. Por eso la gremial pidió crear una mesa que involucre a las fuerzas políticas del país y acusó al GOES de estar haciendo planes sin consulta.

“Nos hemos visto en medio de una farsa por más de un año, y con buena voluntad hemos estado asistiendo al CES sin resultados”, acusó directamente Jorge José Daboub, el vicepresidente del gremio empresarial.

Esta mañana Segovia contestó a Daboub y le tildó de “mentiroso”, una acusación que activa un nuevo pulso.