Europa. Los planes de ajuste presupuestario volvieron al centro del escenario esta semana en Europa reavivando los temores de que el rigor obstaculice la reactivación de la economía y el empleo.

Irlanda, Portugal, España y Francia anunciaron medidas más o menos draconianas para reducir sus déficits públicos, que se agigantaron con la crisis.

Los anuncios de nuevos planes de "consolidación" presupuestaria "son los últimos de una serie de iniciativas gubernamentales este año para garantizar los mercados", constatan los analistas del banco Goldman Sachs, que saludan esas medidas de austeridad.

Pero estos expertos también advierten que "en función de la evolución de la situación económica será necesario hacer aún más" para controlar la deuda.

La perspectiva es delicada para los gobiernos europeos, que enfrentan un creciente malestar social.

Tras las manifestaciones del miércoles en España contra los recortes en los gastos del Estado, y antes de una nueva movilización el sábado en Francia contra las reformas de las jubilaciones, el principal sindicato portugués convocó el viernes una huelga general para el 24 de noviembre.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) dio este jueves argumentos a quienes protestan, al señalar en un informe que los programas de austeridad que comenzaron a sustituir en los últimos meses a los planes de reactivación lanzados contra la recesión estaban llevando a un "deterioro en el frente del empleo".

El resultado es que "la reactivación del empleo que se esperaba para 2013 debería tener lugar más bien en 2015", estimó el BIT, que ha detectado casos de conflictos sociales en al menos 25 países y teme que esta crisis se amplíe.

El rigor podría frenar la reactivación de la economía, especialmente en Europa, donde ciertos países tienen que hacer un esfuerzo más que importante para sanear sus finanzas, empezando por Irlanda y su alucinante déficit del 32% del Producto Interior Bruto (PBI).

Esta situación tiene lugar en un momento en el que la extinción de las medidas de reactivación en Estados Unidos provocará una fuerte desaceleración del consumo de los hogares norteamericanos, con consecuencias nefastas para las exportaciones europeas, como recordó el jueves el Instituto francés de Estadísticas (Insee).

El impacto de los planes de austeridad en el crecimiento provoca debate entre los economistas.
En Francia, por ejemplo, tras la presentación de un presupuesto para 2011 que ambiciona un esfuerzo "sin precedentes" de reducción del déficit, las opiniones están divididas.

El experto Christian Saint-Etienne estima que es el endeudamiento récord el que pone en peligro el crecimiento, mientras que los economistas del asegurador de crédito Euler Hermes advierten que el rigor "afectará al crecimiento francés en al menos 0,5 puntos (del PBI) el año próximo".

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se sumó al debate esta semana y su punto de vista no es muy optimista.

"En el contexto actual, la consolidación tendrá probablemente efectos a corto plazo más negativos que de costumbre", advirtió el FMI.