La pobreza que vive más de la mitad de los guatemaltecos significa una pérdida de US$8,4 millones para la economía, indica un estudio del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El estudio, denominado Protegiendo la nueva cosecha: Un análisis del costo para erradicar el hambre en Guatemala 2012-2021, se enfoca en la inversión estatal por niño, informó el Diario de Centroamérica, en su versión electrónica.

Con un gasto de apenas US$0,51 por infante para combatir la desnutrición infantil, Guatemala invierte hasta 10 veces menos que sus pares latinoamericanos.

El informe presentó una propuesta para que el gobierno incremente la inversión contra la desnutrición desde US$153 millones en 2012 hasta US$1.762 millones en 2021.

Los montos se destinarían a fortalecer el sistema de salud, con enfoque nutricional, crear espacios comunitarios de protección para menores de 4 años, mejoras en el sistema escolar, inversión en agua y saneamiento, microcréditos y un sistema de seguimiento.

El aumento propuesto para el siguiente año implicaría US$0,16 diarios más, por niño y niña.

Este se financiaría con el incremento del Impuesto sobre la Renta (ISR), el Impuesto al Valor Agregado (IVA), la reducción de los privilegios fiscales y la creación de gravámenes a la telefonía y los dividendos.

“Si el Gobierno no implementa una política fiscal que contribuya a un crecimiento económico equitativo, podría haber graves consecuencias”, dijo Bruno Baroni, consultor externo, al mencionado rotativo.

Más de un millón de niñas y niños, entre cero y cinco años de edad, sufren por la desnutrición en Guatemala. Según los investigadores, si no se rompe esta cadena, se condena a una cadena perpetua a los grupos más vulnerables de la población.