Jaime Matus, presidente de la Cámara Empresarial de Comercio y Servicios (Cecoms), señaló que el fenómeno es propio de la micro economía y afecta a las personas individuales.

Agregó que lo contrario sucede en el ámbito empresarial puesto que las utilidades se emplean de manera ordenada en el pago de salarios, financiamientos y para reinvertir.

Matus subrayó que debido a la falta de cultura sobre finanzas personales en diciembre la gente despilfarra su dinero comprando cosas que no necesita.

“Hay casos extremos en donde la gente deja todo y se ve forzada a migrar a Estados Unidos debido a las deudas tan grandes que adquiere”, afirmó el empresario.

Matus también refirió que otro fenómeno que caracteriza la cuesta de principio de año es la búsqueda masiva de empleo.

El empresario criticó esta práctica porque, desde su perspectiva, la búsqueda de trabajo no debe postergarse y en “diciembre los desempleados se abandonan a las fiestas y no piensan en su situación”.

Subida empinada. César Tánchez, mercadólogo y experto en finanzas personales, opinó que la “cuesta” no solo es de enero sino que también podría abarcar febrero, marzo y abril y, dependiendo de la deuda, “así de empinada va a ser la cuenta a pagar”.

En opinión de Tánchez, a partir de enero, se debe gastar estrictamente lo necesario hasta reducir la deuda, por lo que todo lo que sea superfluo debe quedar fuera del presupuesto.

Pedro Prado, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), comentó que el fin año se caracteriza por alto consumo y poca planificación financiera.

El analista llamó la atención sobre endeudamiento con tarjetas de crédito que rebasa muchas veces la capacidad de pago.

Luis Arroyo, analista del Instituto Nacional de Estadística, recordó que los gastos de fin de año en alimentos fuera de lo común por las celebraciones, compra de ropa, zapatos y regalos se juntan con los de enero como útiles, uniformes e inscripciones.

Arroyo recordó que debido a los gastos que se generan en enero, la gran mayoría de establecimientos educativos privados solicitan el pago de inscripciones en septiembre u octubre.
Quemar el dinero

Arroyo comparte con Matus la opinión de lo negativo de quemar cohetillos porque es un gasto innecesario que consume buena parte de los recursos de una familia en esta época.

“Se queman cohetes el 24 de diciembre a la medianoche, pero también se repite el 31, el 1 de enero al mediodía y algunos también lo hacen a las seis de la tarde del primer día del año”, dijo Arroyo.

Efecto tamal. Según Arroyo, los gastos de diciembre casi siempre tienen un impacto en la inflación de fin de año.

El analista explicó que la demanda de componentes de los platillos navideños y de fin de año como el tomate, chile y otros productos inciden en la inflación de ese mes.