El deterioro del mercado laboral chileno parece no tener un fin cercano. Todos los informes de empleabilidad concuerdan en que el trabajo asalariado ha mantenido una fuerte caída en el último año, mientras que el trabajo por cuenta propia crece y crece. El reporte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para el periodo enero-marzo muestra que en 12 meses se han perdido 25.000 mil puestos de trabajo con contrato y previsión, y por el contrario, la economía local ha visto nacer 109.000 puestos independientes.

Si hasta ahora Chile se había mantenido ajeno al problema regional de los trabajadores por cuenta propia, hoy basta con recorrer algunas calles del centro de la capital chilena para advertir la notoriedad de los innumerables puestos de comida apostados en la veredas. Desde anticuchos, las tradicionales sopaipillas (masas fritas sobre la base de zapallo) o “completos” (como se le llama localmente al hot dog), son parte de la oferta gastronómica citadina.

Esta precarización del empleo regional es destacada por el reciente informe de "Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe", elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una anomalía que se habría extendido producto de la contracción económica 2016. "Los empleos por cuenta propia se habrían convertido en una alternativa de generación de ingresos para muchos asalariados que habrían perdido sus trabajos o para nuevos trabajadores que intentarían, a través del autoempleo, compensar las pérdidas de ingresos en sus hogares", explica el informe.

"Los empleos por cuenta propia se habrían convertido en una alternativa de generación de ingresos para muchos asalariados que habrían perdido sus trabajos o para nuevos trabajadores que intentarían, a través del autoempleo, compensar las pérdidas de ingresos en sus hogares", explica el informe.

Según los datos recogidos en el estudio de la Cepal, Chile fue durante el 2016 el tercer país donde más creció el empleo por cuenta propia en Latinoamérica, con un incremento de 5,5% anual. Al país solo le antecede Ecuador, con un crecimiento en esta modalidad de 10,9%, y Panamá con 6%.

Y si se trata de la Alianza del Pacífico, Perú y Colombia también deben lidiar con este flagelo. Perú es uno de los países en el que más aumentaron los trabajadores independientes en 2016, con 4,4%. Y si bien Colombia no vio un considerable aumento de los independientes (2,3%), sí debe lamentar la desaceleración de su economía y el consiguiente baja en la generación de puestos asalariados, que pasaron de crecer 3,4% en 2015, a solo 1,1% en 2016.

Si la inversión cae...

“Cuando la economía crece poco, es justamente el empleo asalariado del sector privado el que se resiente”, sentencia Juan Bravo, economista del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes UC). Experto que advierte que el fenómeno viene asociado lamentablemente con lagunas previsionales para el trabajador por cuenta propia, lo que golpea principalmente al segmento de personas sin educación superior completa, de bajos ingresos.

Guillermo Pattillo, economista y académico de la Universidad de Santiago de Chile, explicó que este indicador “claramente no es positivo”, ya que los empleos por cuenta propia “son empleos que la gente usa como única alternativa a la pérdida de empleo formal y a la escasez de vacantes de trabajo en empleos formales”.

En su opinión, este boom negativo se debería a una falencia basal que viene golpeando a la economía chilena, la falta de inversión: estamos frente a “una inversión que cae en forma persistente en los últimos tres años y que, según mi proyección, va a caer también en 2017”, advierte.

Asimismo, destaca otro síntoma que ha golpeado a los chilenos, el bajo crecimiento económico: “una tasa de crecimiento que decreció y se quedó pegada en un nivel muy bajo, entre 1,5 y 2%, evidentemente que explica lo que estamos viendo (el empleo por cuenta propia al alza)”.

Patillo finalmente concluyó que “lo que tiene que pasar es que el PIB necesita crecer a tasas significativas y, en algún momento, superar el crecimiento tendencial. Para eso falta todavía un buen poco. Si el próximo año el crecimiento está entre 2,5% y 3%, veríamos que esa tendencia se va a revertir”, detalló.

La calle como escenario laboral

El cambio en la configuración del empleo local es hoy innegable. Según la Cepal, mientras en 2016 el empleo por cuenta propia creció 5,5%, el trabajo asalariado cayó 0,1%. En 2015, en tanto, la ocupación de independientes aumentó 1,4% y el empleo con contrato subió 2,3%.

La Encuesta de Ocupación y Desocupación en el Gran Santiago de la Universidad de Chile, de 2017, es un estudio que también confirma la tendencia hacia la precariedad laboral.

Según datos de Clapes UC, el 38% de los empleos por cuenta propia se realiza en la calle y 19% en el propio hogar del trabajador.

En la misma línea, estudios desarrollados por la Fundación Sol han señalado que se trata de empleos precarizados o de subsistencia, donde las personas invierten muchas horas de trabajo para alcanzar un sueldo mínimo.

Otro dato que entregó la encuesta de la U. de Chile se relaciona con los ingresos obtenidos por el tipo de trabajo. En el caso de los asalariados, el sueldo promedio es de $526.000 (cerca de US$773), 11,7% de aumento respecto del último año. Mientras que los trabajadores independientes reportan un ingreso promedio de $437.000 (cerca de US$642), es decir, 15,8% más que en el mismo periodo.

Sin embargo, las cifras no son positivas para los empleadores que registraron una disminución de sus ingresos de un 14,7%, situando en $1.300.000 sus ganancias mensuales en promedio.

El análisis agrega que durante el último trimestre del año pasado cerca de un 7,2% de los chilenos cesantes expresaba su intención de ingresar al mercado laboral. Sin embargo, para marzo la cifra disminuyó al 6,8%.

Según la Universidad de Chile, como ocurre desde el trimestre mayo-julio de 2015, el mayor avance en los ocupados se produjo en la categoría “trabajadores por cuenta propia”, que aumentaron 5,5%, es decir, 92 mil puestos más, llegando a 1.768.630 personas.