Londres. El cobre alcanzó este lunes su máximo en algo más de una semana pues disminuía la aversión al riesgo en los mercados financieros y los inversores se centraban en las señales de una demanda aún fuerte, dejando de lado las preocupaciones macroeconómicas.

El cobre referencial para entrega en tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME, por sus siglas en inglés) se negociaba a US$6.625 la tonelada a las 0923 GMT desde un cierre del viernes a US$6.479. El lunes, más temprano, había llegado a US$6.635, su máximo desde el 3 de junio.

Los volúmenes eran ligeros debido a un feriado de tres días en China.

"Este rebote refleja que a la fecha, la demanda de materias primas tiene una fortaleza estacional", dijo Max Layton, director asociado de Macquarie Bank.

Pero agregó: "la desaceleración del crecimiento de la demanda en el tercer trimestre no ha ocurrido todavía, pero cuando ocurra, será difícil que se mantenga este repunte. Los problemas de Europa no se han resuelto y China todavía no se frena".

Los mercados de acciones globales, vistos por algunos como un indicador adelantado del crecimiento económico, subían en Europa y Asia el lunes por cuarta sesión consecutiva, mientras que otras materias primas como el petróleo llegaban a ascender hasta 1,5%.

El euro operaba en alza ya que la mejora de la percepción hacia los activos de riesgo golpeaba al dólar, pero los analistas decían que la recuperación difícilmente podría cobrar impulso pues no habían cambiado los problemas estructurales en la zona euro.

Las subidas del euro hacen que los metales sean más baratos para los inversores de Europa.

Entre otros metales industriales, el aluminio se negociaba a US$1.990 la tonelada desde 1.945, tras marcar el máximo en una semana de 1.992, el zinc estaba en US$1.793 contra 1.740, el plomo a US$1.712 desde 1.670, el estaño a US$16.800 contra 16.550, y el níquel a US$20.025 contra 19.545.