Milán. Bélgica, que asumió el 1 de julio la presidencia rotativa de la Unión Europea, desea un acuerdo del bloque sobre un impuesto a los bancos para fines de año, dijo el ministro de Finanzas Didier Reynders en una entrevista publicada el domingo.

El bloque está considerando un tributo a los bancos para asegurar los costos de cualquier futuro salvataje y también estudia un impuesto a las transacciones financieras, incluso aunque los líderes del Grupo G-20 no lograron acordar ninguno de esos planes en junio.

"Estamos presionando por un acuerdo político para fines del año", dijo Reynders al diario La Stampa de Italia cuando fue consultado sobre sus planes para un impuesto a los bancos.

"Si estamos hablando sobre transacciones financieras, creemos que esto debe concentrarse en movimientos ultra rápidos que no generen un valor real en las ventas a corto plazo", dijo Reynders, ministro del saliente gobierno en Bruselas.

Las charlas de coalición en Bélgica están en curso después de las elecciones parlamentarias del mes pasado.

Un tributo a las transacciones no debería incluir los ahorros tradicionales como depósitos bancarios, indicó Reynders.

Además, existe una necesidad de cautela sobre la aplicación de más impuestos a los bancos, ante la aparición de nuevos requerimientos bajo las reglas internacionales de capital Basel 3.

"Podemos ir y afectar los fondos de los bancos pero no olvidemos que son los bancos los que financian a la economía. Tiene que haber un equilibrio", declaró.

Los líderes de la UE ordenaron en mayo a sus ministros de Finanzas que trabajaran en detalles del nuevo arancel bancario. El Ejecutivo de la Unión Europea ha señalado que estudiará un impuesto a las transacciones financieras.

Respecto a las políticas económicas de la UE, Reynders dijo que se debían proteger los empleos y el medioambiente.

Sobre la deuda y el déficit públicos, estimó que las reglas del pacto de estabilidad deben ser aplicadas con el mismo rigor a todos los Estados de la UE y que las sanciones deben ser automáticas.