Santiago. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, aseguró este viernes que esta abierta a recibir nuevas ideas en el Congreso para sacar adelante la reforma tributaria que envío para aumentar la recaudación y financiar su plan de gobierno.

Desde la ciudad de Valparaíso, Bachelet indicó que la discusión en e Congreso sobre la reforma está abierta y disponible para conversar sobre aportes a este proyecto de ley, con el cual se pretende aumentar en US$8.200 millones los impuestos recaudados.

Bachelet indicó que "lo que espero es que haya un debate a la altura, sabemos que puede haber discusión, esta no es una imposición del gobierno", dijo.

"Una reforma tributaria es necesaria, queremos una educación de calidad; tenemos conciencia que la salud pública deja mucho que desear, que nuestros adultos mayores tienen pensiones bajas; tener más recursos para cumplir con lo que la gente necesita", dijo la mandataria.

Sobre las nuevas propuestas, dijo que "estamos abiertos a discutirla, si hay otra idea que nos permita recaudar lo que necesitamos", añadió la presidenta.

Por su parte, el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, hizo un llamado a los partidos del oficialismo a actuar de manera unida y aprobar esta reforma, luego que algunos de sus parlamentarios, sobre todo de la Democracia Cristiana, cuestionaron algunos de sus aspectos.

"Chile necesita hoy una reforma tributaria estructural para poder dar el salto al desarrollo que tenemos que dar en los próximos años", dijo el ministro.

A su vez, el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, respondió a las críticas de parte de la oposición de derecha en cuanto al escaso tiempo que se quiere dar al debate sobre este proyecto de reforma.

"No comparto aquello, porque básicamente los datos muestran lo contrario", dijo Arenas sobre dichos reparos.

"No fue casualidad que la primera semana de abril de 2013, la presidenta anunció la reforma educacional, tributaria y nueva constitución, trabajamos en primarias con un equipo notable, consultamos a distintas personas, escuchamos distintas experiencias y propuestas que habían", indicó.

Además aseguró que "aquí no está en discusión si Chile necesita o no una reforma tributaria, eso es un paso adelante, si nos hubiéramos parado dos o tres años atrás no había ese consenso. Hoy hay consenso y una sintonía ciudadana que hay que avanzar y nosotros respecto a la reforma hemos sido transparentes", señaló Arenas.

La reforma tributaria enviada por el gobierno chileno pretende aumentar de 20% a 25% los impuestos a las grandes impuestas, beneficiar a las micro y pequeñas empresas, así como crear impuestos verdes a la contaminación y a los productos que dañan la salud, como el alcohol o las bebidas azucaradas.

Pero lo más resistido por los empresarios y los partidos de oposición es el fin de algunas formas de exención impositiva, como el Fondo de Unidades Tributarias (FUT), que creaba una reserva para la inversión, por lo cual podría traer, de acuerdo con los críticos, consecuencias negativas para el crecimiento.