San José. El nuevo presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, inició su mandato reuniéndose con los dos principales partidos de oposición en el Congreso, cuyo apoyo es fundamental para que se apruebe una reforma fiscal de interés del Ejecutivo para disminuir el déficit financiero del país centroamericano.

Las reuniones se realizaron a las 9:00 horas con los diputados del Partido Liberación Nacional (PLN) y a las 12:00 horas con los del Partido Restauración Nacional (PRN), grupos que suman 31 de los 57 escaños de la Asamblea Legislativa, muy por encima de los 10 que ostenta el partido de gobierno Acción Ciudadana (PAC).

Entre otras medidas, la reforma plantea convertir el impuesto de ventas en uno de valor agregado con la misma tasa de 13%, una conversión que serviría para aumentar la base imponible y gravar nuevos servicios.

También reforma parcialmente el impuesto sobre la renta y establece cobros más rigurosos para los salarios más altos; al tiempo que limita algunos beneficios en el empleo público e impone reglas fiscales para frenar el crecimiento de los presupuestos estatales.

Las reuniones son una señal de la importancia que buscará dar Alvarado y su equipo al desequilibrio financiero, que en 2017 alcanzó un 6,2% del Producto Interno Bruto (PIB) y que llegaría al 7,1% este año, si no se realizan reformas.

Las reuniones son una señal de la importancia que buscará dar Alvarado y su equipo al desequilibrio financiero, que en 2017 alcanzó un 6,2% del Producto Interno Bruto (PIB) y que llegaría al 7,1% este año, si no se realizan reformas.

Con el proyecto, tal como está planteado, se buscaría cerrar ese desbalance en al menos 2,4 puntos porcentuales; 0,7 menos que el déficit primario, que es la brecha entre ingresos y gastos sin contar los intereses de la deuda.

La idea con el documento es precisamente ir cerrando ese primer déficit y así gestionar mejor el endeudamiento, al tiempo que se dan señales positivas a los mercados internacionales para optar por mejores condiciones de financiamiento.

Tras las reuniones, los partidos de oposición externaron su deseo de colaborar, siempre y cuando el Gobierno además presente medidas propias para frenar el crecimiento del gasto público. Además, defendieron su derecho de hacer algunas modificaciones al texto, especialmente para evitar posibles excesos en las cargas tributarias de bienes de la canasta básica.

Después de la primera de las reuniones, el nuevo ministro de la Presidencia, Rodolfo Piza, comentó que la administración respetará el deseo de los diputados de participar en la confección del documento, y que la medidas para contener el gasto ya estaban planeadas y serán presentadas en las próximas semanas por la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar.

Según informaron fuentes oficiales, el presidente Alvarado y su equipo también se reunirán este jueves con la cuarta fuerza política con una mayor presencia en el Congreso, el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), agrupación que suma nueve escaños y de la que el ministro Piza fue candidato presidencial en la primera ronda, antes de dar su adhesión al nuevo mandatario de cara al balotaje.

En total, son siete los partidos políticos que componen la Asamblea costarricense -de 57 legisladores- y el nuevo Gobierno ha manifestado su deseo de mantener el diálogo abierto con cada una de las diferentes bancadas.