París. La disputa sobre impuestos en Estados Unidos demuestra que la crisis de deuda soberana no es sólo un problema de Europa sino global, dijo el domingo el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet.

El funcionario advirtió que la fragilidad de las finanzas públicas a ambos lados del Atlántico haría imposible que Europa y Estados Unidos rescaten al sector bancario por segunda vez, lo que los obliga a regular esta vez el área de manera efectiva.

"Ahora tenemos una crisis de calificaciones públicas de crédito que no es europea, aunque los europeos son el epicentro de un problema que es global", dijo Trichet en una conferencia de negocios en el sur de Francia.

"Simplemente es necesario ver el debate al otro lado del Atlántico en Estados Unidos sobre los impuestos para entender que estamos siendo testigos de un problema global", indicó.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mantendrá el domingo duras tratativas para elevar el límite de deuda antes del 2 de agosto, en un intento por evitar la primera moratoria de obligaciones financieras en la historia del país.

Los legisladores republicanos se oponen con firmeza a los planes de subir impuestos como parte de un amplio acuerdo.

Pese a la aprobación de nuevas medidas de austeridad en Grecia este mes, nuevos temores de un contagio de la crisis en la zona euro sacudieron a los mercados financieros esta semana, ampliando los diferenciales de rendimiento de bonos españoles e italianos.

El riesgo de la prima en el bono italiano se elevó el viernes a su mayor nivel desde el lanzamiento del euro, en medio de las preocupaciones respecto a la capitalización de los bancos y por una riña entre el primer ministro Silvio Berlusconi y su ministro de Finanzas.

"El gran hallazgo de los últimos años ha sido la fragilidad estructural de la economía global integrada que hemos creado", declaró el jefe del BCE.

Trichet comentó previamente en la conferencia en la localidad de Aix-en-Provence que los países de la Unión Europea deberían pensar en la creación de un único ministro de Finanzas del bloque.

"En el largo plazo podemos imaginar una confederación flexible que sería muy distinta a Estados Unidos, pero en la que tendríamos para el área de política económica en particular un ministro federal y un ministerio federal", manifestó.

También dijo que, aunque hubo algunos avances en la regulación de los bancos considerados como "demasiado grandes para caer", se necesitaban más progresos en algunos sectores del sistema bancario, como los fondos de cobertura.

Agregó que era necesario trabajar para reducir los efectos cíclicos del sistema financiero, que empeoran las desaceleraciones económicas.