La política económica está en disputa y ya se perfila como uno de los grandes debates que tendrá el oficialismo este año. En esa pugna el presidente José Mujica optó por ubicarse en el medio, con guiños a favor para cada uno de los bandos, según el caso.

Aunque el mandatario ratificó el rumbo de la conducción económica y descartó “cambios sustantivos”, en línea con lo que le reclaman los astoristas, Mujica decidió darle más poder en esta materia a la Oficina de Planeamiento Presupuesto (OPP), dirigida por hombres que responden a sus lineamientos en forma directa.

En los hechos, esto supone un contrapeso a la hegemonía que ejercía el Ministerio de Economía en la anterior administración de Tabaré Vázquez. Así las cosas, las grandes líneas económicas se mantienen, pero el ministro Fernando Lorenzo deberá aceptar la participación en la conducción de Gabriel Frugoni (director de la OPP).

De esa forma el presidente busca mantener el delicado equilibrio que existe al interior del gobierno y del Frente Amplio (FA).

De un lado de la balanza están quienes defienden a ultranza el rumbo económico que implantó Danilo Astori desde 2005 y que hoy continúa Lorenzo y el presidente del Banco Central, Mario Bergara, ex viceministro de Astori. Estos representan la izquierda moderada, más emparentada con la socialdemocracia que con la izquierda marxista tradicional. Los números macroeconómicos parecen darles la razón. Crecimiento promedio de 6,3% anual entre 2005 y 2010, desempleo históricamente bajo (en torno al 6%), recuperación salarial generalizada y un flujo de inversiones récord para la economía uruguaya.

De ese lado está el Frente Líber Seregni, liderado por Astori e integrado por Asamblea Uruguay, Alianza Progresista y el Nuevo Espacio.

Pero del otro lado están los sectores más ortodoxos de la izquierda nacional, que reclaman aprovechar la bonanza económica para aplicar políticas más activas de distribución del ingreso.

Dichos sectores proponen, a grandes rasgos, aplicar más impuestos a las franjas de ingresos altos para transferirlo a los pobres. Allí se ubica el Partido Comunista y dirigentes de peso del MPP y sus aliados del Espacio 609, como el senador Alberto Couriel, (ver apunte).

En la vereda de enfrente, los astoristas, respaldados por el vazquismo, sostienen que por vías indirectas, como la educación y la salud, mejorará la situación de los que menos ganan. Con más impuestos no se arregla, dicen.

El debate recién empieza. Lo promovió el propio Mujica desde el Consejo de Ministros, a fines de 2010, y aunque intenta mantenerse equidistante, en los próximos meses deberá adoptar definiciones concretas, por ejemplo respecto de la anunciada rebaja del IVA, ahora en entredicho