Asunción. Respecto al referido tema, Ferreira resaltó que de acuerdo con los datos manejados actualmente (aún carecen de los números oficiales), el proyecto de presupuesto tendría una visión más realista de los ingresos y que los gastos estarían acordes con la capacidad real de ejecución de cada institución.

A su criterio es necesario que así sea, porque históricamente el presupuesto aprobado por el Congreso es mentiroso, teniendo en cuenta que el presupuesto real se reflejaba posteriormente en el plan financiero del Ministerio de Hacienda. “Se manejaban cifras que no se reflejaban en la ejecución”, insistió.

El analista argumentó que la desaceleración económica que se registra en la región, la que también alcanza a nuestro país, podría significar una reducción en los ingresos y a la vez una oportunidad para realizar los cambios en el presupuesto 2016.

“Le pone presión al Gobierno para racionalizar su gasto, el gasto corriente principalmente, que se lleva casi la totalidad de los ingresos, y eso no es sostenible”, dijo.

Insistió en que el gasto corriente así como está no es sostenible ni le conviene al país mantenerlo, por lo que considera que en algún momento los gobiernos deberán corregir y hacerlo más equilibrado, por lo que espera que el actual Ejecutivo empiece a encaminarse en ese sentido a través del proyecto de presupuesto 2016.

Añadió que así como está el presupuesto público, que destina la mayor parte de los ingresos para cubrir gastos corrientes, principalmente salarios, sirve apenas a unos 275.000 funcionarios y al resto de la población no. A esta situación, agregó Ferreira, se denomina “Estado de baja intensidad”, porque tiene muy poco margen de maniobra debido a que un porcentaje demasiado alto de los ingresos va a gastos corrientes y la acción del Estado se resume en recaudar para pagar salarios.

Respecto a los salarios, informó que está de acuerdo con que no haya aumentos y que congelen el nivel, teniendo en cuenta que en la última década creció a una tasa media de 15%, mientras la inflación lo hizo en 4,5%. En el 2012 creció 30%, dijo con énfasis y añadió que “llegó el momento de parar”, al menos por un tiempo, para recuperar el equilibrio.

Ferreira insiste en que la inversión pública es clave y que se debe hacer todo el esfuerzo por aumentar y reducir el déficit en infraestructura, ya que detrás de esto viene la inversión privada, con gran efecto multiplicador en la economía.