Lima. El Banco Central de Perú aplicaría el primer recorte del año a su tasa de interés de referencia esta semana, a fin de seguir estimulando una recuperación de la demanda interna y después de que la inflación anualizada en 2017 marcó su nivel más bajo en ocho años, según indicó este martes un sondeo de Reuters.

Todos a excepción de uno entre los nueve analistas consultados en la encuesta de Reuters prevén que la entidad rectora disminuirá su tasa de interés clave en 25 puntos básicos, a un 3%, tras su reunión de política monetaria del jueves.

La inflación de Perú para todo 2017 se ubicó en un 1,36%, la tasa más baja en ocho años y una de las más reducidas de América Latina, en medio de un consumo interno aún sosegado y de la estabilidad de la moneda peruana, el sol.

"La política monetaria tiene espacio para darle un soporte adicional a la actividad económica y así complementar el esfuerzo que se está haciendo por el lado fiscal", dijo Francisco Grippa, economista de BBVA Research Perú.

El Gobierno peruano espera que la economía se haya expandido un 2,8% en el 2017.

Los expertos advirtieron, sin embargo, que la economía del país minero aún exhibe cierta debilidad por factores cíclicos y tensiones políticas que podrían complicar el despegue de la inversión privada.

"Las razones para una reducción estarían asociadas a un crecimiento económico aún por debajo del potencial, (y al) significativo descenso de las expectativas de inflación a 12 meses en diciembre", dijo Mario Guerrero, subgerente de estudios económicos de Scotiabank Perú.

Sólo uno de los analistas consultados, Luis Eduardo Falen de Intéligo, proyectó que el Banco Central dejaría sin cambios el costo del endeudamiento, en vista de un repunte en la demanda interna y de la postura neutral a futuro expresada por el organismo en su último comunicado.

El Gobierno peruano espera que la economía se haya expandido un 2,8% en el 2017 y que la actividad adquiera mayor dinamismo este año para crecer a una tasa anualizada de 4%, siempre y cuando se concrete una prevista recuperación de la inversión privada.

El año pasado, la actividad económica sufrió por el impacto de fuertes inundaciones y por un descenso de las inversiones tras el escándalo de corrupción surgido a partir de la constructora brasileña Odebrecht.