El recién nombrado primer ministro chino, Li Keqiang, aseguró este domingo que la potencia asiática "no tiene otra alternativa que la de llevar a cabo reformas" de su modelo económico, que calificó como "el futuro de la nación".

"Para ello necesitaremos coraje, sabiduría y tenacidad", declaró Li en su primera rueda de prensa como primer ministro -con preguntas pactadas con antelación-, celebrada hoy en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín tras la clausura de la Asamblea Popular Nacional (ANP), el Legislativo chino.

Flanqueado por sus cuatro viceprimerministros, nombrados este sábado y entre quienes hay un joven reformista, Wang Yang, Li aseguró que "aún hay espacio para la mejora de la economía socialista", y destacó varias áreas en las que es necesario impulsar reformas.

Entre ellas, remarcó la necesidad de mejorar el sistema de la seguridad social y reducir las desigualdades económicas existentes entre la población china, sobre todo entre la urbana y la rural.

"Hay que garantizar que todo el mundo tiene acceso a la riqueza", dijo, y especificó que trabajará para cubrir las necesidad básicas de la ciudadanía, tales como la educación y las prestaciones médicas.

Li, encargado de pilotar la economía de la potencia económica, afirmó que también perseguirá reformas en el sistema presupuestario, fiscal y financiero, a fin de hacerlo "más incluyente y eficaz".

Asimismo, destacó que apostará por la entrada de capital privado en algunos sectores, como el de ferrocarriles (cuyo ministerio acaba de ser disuelto por el Parlamento) o el energético, entre otros.

El líder citó que los principales retos a los que se enfrenta el gigante son mantener "un crecimiento económico sostenible y prevenir la inflación (que creció un 3,2% en febrero, el mayor índice en diez meses)".

El Gobierno se ha marcado como objetivo anual de inflación un máximo del 3,5% anual, y ha fijado la misma meta de crecimiento que el pasado año, de 7,5%.

Preguntado acerca de si China podrá compaginar el crecimiento económico con la protección de su dañado medio ambiente, Li aseguró que el Gobierno realizará "vigorosos esfuerzos para combatir la polución".

"Sé que todo el mundo está muy preocupado por ello. Estableceremos objetivos y fechas", aseguró, y garantizó que las "medidas se harán públicas para que la población y los medios de comunicación puedan supervisarlas".

"No debemos -continuó- perseguir el crecimiento económico a expensas del medio ambiente".

La misma política, dijo, se aplicará al campo de la seguridad alimenticia -un "asunto de gran importancia", definió Li- cuando se acumulan escándalos por la distribución de alimentos tóxicos y la mala calidad de las principales fuentes de suministro de agua potable.

Como hizo previamente el presidente Xi Jinping en su discurso de clausura de la Asamblea Nacional Popular (ANP), Li manifestó su compromiso en la lucha contra la corrupción, aseguró que se creará un mecanismo para prevenirla y combatirla, y destacó que se perseguirá a todos los niveles.

Acerca de la rápida urbanización que vive el país, Li alertó de que se debe acometer de forma "prudente", aunque reconoció que se trata de "una tendencia inevitable".

"La urbanización es un proyecto grande y complejo que acarrea profundos cambios sociales y económicos. Necesita ser apoyada por reformas integradas en varias áreas", dijo Li a los periodistas.

El primer ministro, que tomó el relevo de Wen Jiabao el pasado viernes, aseguró también que presentará un plan de reforma de los controvertidos campos de trabajo chinos este año.