Atenas. El primer ministro de Grecia, George Papandreou, asediado por las protestas públicas y el disentimiento en su propio partido, pidió el domingo a los griegos que apoyen las impopulares reformas económicas y eviten una catastrófica bancarrota.

Papandreou se dirigió al Parlamento al inicio del debate sobre la aprobación de su nuevo gabinete, a puertas de una reunión de ministros de Finanzas de la zona euro en Luxemburgo que se espera libere un nuevo tramo de ayuda financiera a Grecia.

Papandreou, con su propio futuro político pendiendo de un hilo, afirmó que Grecia se encuentra en un punto crítico y sus reservas de efectivo pronto se verían agotadas sin el tramo de 12.000 millones de euros (US$17.300 millones) de la Unión Europea y el FMI.

"Las consecuencias de una violenta bancarrota o la salida del euro serían inmediatamente catastróficas para hogares, bancos y la credibilidad del país", declaró al Parlamento.

El líder griego renovó su gabinete para reducir la oposición en su propio partido, después de la partida de tres importantes políticos y luego que las protestas amenazaran un plan de cinco años con nuevas alzas de impuestos, privatizaciones y recortes de gastos acordado por Atenas con su prestamistas internacionales.

El nuevo ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, se traslada a Luxemburgo para la reunión de la zona euro.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional exigieron el plan de reformas a cambio del nuevo rescate por 120.000 millones de euros (US$172.000 millones) que Grecia, fuera de los mercados de bonos, necesitará para pagar sus cuentas hasta 2014.

"Queremos un voto de confianza no porque estemos buscando chivos expiatorios (...) sino porque queremos tomar acciones e iniciativas políticas a fin de que Grecia no dependa de prestamistas en el futuro", señaló Papandreou.

El primer ministro indicó que los prestamistas internacionales no estaban impresionados por las imágenes de griegos divididos ante las reformas de austeridad. "Mostrar que estamos divididos no ayudará en nada", expresó.

El Gabinete espera aplicar las reformas a partir de fines de junio, pero semanas de protestas frente al Parlamento por los recortes han creado incertidumbre política y espantado a los inversores, que temen que la ira pública debilite las políticas del Gobierno.

Los manifestantes han anunciado que seguirán con las protestas, que desataron actos de violencia el miércoles, y los sindicatos planean nuevas huelgas para convencer a los legisladores de que no deberían aprobar la ley.

Trabajadores en la empresa de servicios griega PPC dijeron que iniciarían una huelga de 48 horas desde la medianoche, la cual podría producir cortes de energía eléctrica, para oponerse a los planes del gobierno de vender la compañía.

En un intento por mitigar la impopularidad de las reformas, Papandreou prometió corregir las injusticias en su implementación y asegurarse de que las personas con menores recursos no sean las más afectadas por el alza de impuestos.

También dijo que Grecia realizaría un referendo en el otoño boreal sobre reformas para modificar el sistema político y electoral del país.

Ha habido una serie de llamados desde el interior y fuera del país para terminar con el estancamiento político y dar impulso a la resolución de la crisis.

"El recambio de Gabinete dio al primer ministro un poco de paz y tiempo en la escena política para completar lo que no se hizo en los últimos 20 meses", escribió el analista Vassilis Triandafyllou en el semanario Real News.

"Finalmente tendrán que decidirse a gobernar, atreverse a cambiar todo lo que nos llevó a la crisis. Tienen que pelear y ganar la confianza de la sociedad y de sus pares europeos", sostuvo.