Este domingo electoral, la actividad comercial capitalina se enfocó en los negocios de la venta de comida y farmacias, salvo algunas excepciones.

La capital amaneció como un domingo cualquiera, con calles poco transitadas. Los negocios que operaban en su mayoría eran farmacias, estaciones de servicio, panaderías, areperas y locales de venta de desayuno. Un poco más tarde, a media mañana, se unieron los supermercados de cadena privados y algunas fruterías, los cuales cerraron sus puertas a las 2:00 pm.

En varias areperas y panaderías manifestaron que tenían menos afluencia de público que en el proceso electoral del pasado mes de octubre, cuando los locales amanecieron abarrotados de clientes que acudieron a desayunar. A las 8:30 de la mañana negocios como la Danubio, Budare del Este, Misia Jacinta, el Solar del Este, Alicantina, Miga's y Abadía, tenían el mismo flujo de clientes que un domingo normal.

Se notó que la mayoría de los comensales -a diferencia del proceso electoral de octubre- a esa hora aún no tenían el dedo manchado de tinta. "Voy a desayunar con calma, en familia, y luego -después de mediodía- voy a votar", dijo un señor que desayunaba en la Danubio de Chacao.

El día estuvo marcado por el cierre de casi todos los centros comerciales capitalinos, entre ellos Tolón, San Ignacio, Sambil, Galerías Ávila , El Recreo y Milenium; lo que hizo aún más notorio el cese de la actividad comercial. Negocios como Daka, Traki y Beco tampoco abrieron.