Tokio. La producción industrial de Japón cayó más que lo esperado en noviembre por la falta de suministros generada por las inundaciones en Tailandia y en el mejor de los casos podría recuperar su producción perdida en los próximos meses, en momentos en que el bajón global y la crisis de deuda en Europa reducen la demanda.

La producción industrial cayó un 2,6% en noviembre, un descenso mucho mayor al 0,8 que esperaban en promedio los mercados, y después de un alza de un 2,2% en octubre, mostraron el miércoles datos del Gobierno.

Muchos fabricantes nipones de automóviles y de productos electrónicos tienen instalaciones de producción en Tailandia o dependen de piezas fabricadas en ese país.

La producción japonesa de equipos informáticos y de comunicación cayó casi en una cuarta parte mientras que la de automóviles y otros equipos de transporte bajó en un 9,5%.

"Las inundaciones están amainando y ambas industrias esperan fuertes ampliaciones de producción en los próximos dos meses", dijo Takuji Okubo, principal economista de Societe Generale en Tokio.

Fabricantes encuestados por el Ministerio de Economía, Comercio e Industria esperan que la producción rebote un 4,8% en diciembre, lo que según las estimaciones del ministerio mantendría la producción de octubre-diciembre prácticamente sin cambios desde el tercer trimestre.

Las empresas japonesas pronosticaron un alza adicional de un 3,4% en enero, pero los economistas dijeron que las empresas tienden a apuntar demasiado alto en sus previsiones y advirtió que la economía tendrá que luchar por recuperar el impulso después de un débil trimestre final de este año.

"Es probable que la demanda externa siga contrayéndose en el primer trimestre del 2012, a juzgar por nuestras perspectivas de la economía global", dijo Okubo.

"La producción industrial parece encaminada a expandirse por los próximos dos meses, pero si se puede seguir creciendo más allá del corto plazo es incierto", agregó.

El Banco de Japón ofreció una visión pesimista la semana pasada, reconociendo que la tercera mayor economía del mundo se estancará al menos hasta la primavera boreal del próximo año, pero para ahorrar sus limitadas municiones se abstuvo de modificar su política.