Ciudad de México. La actividad industrial de México se contrajo 0,6% durante el 2017, arrastrada por un agresivo descenso de 9,8% en la actividad de minería —principalmente de petróleo y gas— en conjunto con la atonía de los rubros de construcción, que descendió 1% y de electricidad, gas y agua, que disminuyó 0,2%, de acuerdo con cifras divulgadas el viernes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El avance de 2,9% de la manufactura poco pudo hacer para que el conjunto de la actividad fabril terminara con cifras positivas el 2017, año en el que la economía mexicana habría crecido 2,1%, de acuerdo con la estimación oportuna realizada por el Inegi.

El año pasado fue atípico, pues únicamente en tres ocasiones desde 1994 (contando ya el 2017) se ha observado en el país crecimiento económico en presencia de una contracción industrial. En el 2008, la economía creció 1,1%, mientras que la actividad fabril bajó 1%, en tanto que, en el 2013, el Producto Interno Bruto se expandió 1,4% y coincidió con un descenso de 0,2% de la industria.

El dramático desempeño del sector minero se explica en mayor medida por la crisis en el sector de petróleo y gas, que en el 2017 exhibió una caída de 10,3%, la más alta que se haya observado al menos desde 1994 y el décimo tercer descenso anual al hilo (desde el 2005).

El año pasado Petróleos Mexicanos (Pemex) produjo 1.948 millones de barriles diarios de petróleo crudo, una caída de 9,5% en comparación con el 2016, la mayor cuando menos en la última década. En los últimos 10 años, este descenso es de 37% y si se compara con el arranque de la presente administración, la producción petrolera ha bajado 23,5%.

El 2017 fue el año en el que a partir del mes de julio Pemex comenzó a producir por debajo de 2 millones de barriles diarios.

El año pasado Petróleos Mexicanos (Pemex) produjo 1.948 millones de barriles diarios de petróleo crudo, una caída de 9,5% en comparación con el 2016, la mayor cuando menos en la última década.

De manera paralela, el rubro de servicios relacionados con la minería se hundió 25,9%, el doble de lo que retrocedió el 2016. En tanto, el ramo de producción de minerales cayó 1%, su primera baja desde el 2009.

La historia del componente de construcción consiste en una caída del indicador de 1%, que es el primer tropiezo del sector desde el 2013, cuando retrocedió 1,6%. Sobre este rubro ha pasado factura el fuerte retroceso en el renglón de obras de ingeniería civil, equivalente a 10% y que tiene detrás la menor inversión gubernamental en obra pública.

El apartado de edificación también contribuyó al débil desempeño, pues creció apenas 0,5%, muy inferior al avance de 4,2% del 2016 y el menor ritmo desde el 2013, cuando se contrajo 0,3%.

El componente de generación de electricidad, transporte de gas por ductos y provisión de agua, por su parte, marcó saldo negativo debido al descenso de 0,2 del apartado de generación eléctrica, ya que el transporte de gas por ductos y provisión de agua avanzaron 1,2%.

Con un alza acumulada de 2,9% la industria manufacturera registró su mejor año desde el 2014. A pesar de las pérdidas observadas en sectores como el de productos derivados del petróleo y la industria textil (sin vestido), estas bajas fueron compensadas por la expansión de otros. La fabricación de maquinaria y equipo, equipo de transporte y de cómputo fueron las ramas de mayor crecimiento.

Diciembre mejora. En el último mes del año, la actividad industrial mostró un magro avance de 0,1%, con lo que revirtió la caída de 1,5% que exhibió en noviembre y que fue la más agresiva que se observó durante el 2017.

La mejora se debió a un mejor desempeño del rubro de construcción, que creció 3,1% y a la constante del crecimiento manufacturero, que fue equivalente a 1,2%. En tanto, minería y electricidad, gas y agua tuvieron caídas de 7,6 y 1,6%, respectivamente.