Una auténtica reforma fiscal será imposible en América latina si no se sabe a quién incumbe la carga tributaria actual y no se mide la participación en el ingreso de los "súper ricos" o multimillonarios, según la revista "Americas Quarterly".

Un artículo incluido en el último número de la revista "Americas Quarterly", editada por el estadounidense Consejo de las Americas sostiene lo expuesto previamente.

El artículo, elaborado por la economista Nora Lustig, se pregunta "¿cómo podemos juzgar el impacto de cualquier propuesta de reforma fiscal?" sin información sobre lo que ganan los "súper ricos".

"Puede ser difícil de creer, pero esta pregunta puede ser respondida sólo por Canadá y Estados Unidos", señala Lustig, nacida en la Argentina y de larga trayectoria en universidades de EE.UU. y organismos multilaterales como los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo.

Agrega que "gracias a la transparencia fiscal de estos dos países y a la labor titánica realizada por el Top Incomes Proyect (Proyecto sobre los Ingresos más Altos), sabemos la proporción de los ingresos percibidos por los individuos más ricos desde 1913 en los EE.UU. y desde 1920 en Canadá".

En Estados Unidos la participación del 1% de la población súper rica se mantuvo en torno de 15% en 1985-95; pasó de 20% a partir de 2000; tocó el "techo" de 25% en 2008; y tras la crisis en Wall Street volvió a 20% en 2010.

"Por desgracia, para América latina y el Caribe no existe tal información", se lamenta Lustig, y atribuye ese bache a que las encuestas de hogares no incluyen datos sobre los hogares ricos.

Como ejemplo, la analista cita los relevamientos realizados en 2006 en Argentina, Brasil, México y Perú, según los cuales los ingresos mensuales de los hogares más favorecidos eran de US$14 mil, US$70 mil, US$43 mil y US$17.500, respectivamente.

El banco de inversión Merrill Lynch, sin embargo, estima que en América latina hay aproximadamente 4.400 personas ultra ricas, cada una con activos de al menos US$30 millones.

"Asumiendo que estas personas, en promedio, obtienen un rendimiento de 5% por año, la ganancia potencial es de US$2 millones al mes", calcula Lustig.

Para transparentar la información, sugiere la economista, "los gobiernos deben publicar la información de las declaraciones de impuestos (sin identificar a nadie por su nombre, por supuesto), de la misma manera que lo vienen haciendo desde hace décadas los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)".

La economista menciona, también, la experiencia del Tax Policy Center con sede en Washington, que ante cualquier propuesta presentada en el Congreso de EEUU, o por parte de un candidato presidencial, estima quién se beneficia y quién pierde.