Santiago. El próximo ministro de Hacienda de Chile quiere un peso competitivo y está considerando la emisión de deuda en pesos, aumentar un impuesto a los combustibles y posiblemente gravar a los contaminantes.

Felipe Larraín, quien tomará el timón de la economía de Chile cuando asuma el presidente electo de derecha Sebastián Piñera el 11 de marzo próximo, intenta revigorizar el crecimiento y la creación de empleos atrayendo la inversión con exenciones impositivas corporativas y subsidios.

Afirmó que se inclinaba a aumentar el impuesto a los combustibles, que fue relajado durante la crisis, aunque aún no ha llegado a una decisión.

"Estamos estudiando el tema (...) No hemos tomado una definición final, pero éste es un elemento importante para nuestro análisis y estamos orientados en esa dirección", sostuvo al diario La Tercera.

Larraín reconoció que sería una "medida impopular", pero  existe un informe del BID que recomienda incrementarla. "El ideal es que las medidas óptimas sean populares, pero si en algún caso, por razones de interés del país, hay que tomar una medida impopular, bueno, eso es parte del liderazgo y si el presidente decide hacerlo, lo haremos”, sostuvo.

El futuro ministro también dijo que cualquier reforma tributaria que sea necesaria, se hará protegiendo a las personas y a las pequeñas y medianas empresas.  "Hemos pensado en impuestos a los males: externalidades, polución, congestión, y también en otros mecanismos, como limitar beneficios tributarios que no se justifiquen”, precisó.

Limitar gasto. Larraín dijo en la edición del domingo del diario El Mercurio que el gasto gubernamental crecería cerca de 4% este año, y aseguró que los fuertes aumentos de gastos que se realizaron durante el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet eran insostenibles.

El presupuesto del 2010, aprobado el año pasado, permite un incremento del 4,3% del gasto gubernamental.

Larraín también dijo que el gobierno de Bachelet, que pertenece a una coalición de centroizquierda, se equivocó el año pasado cuando vendió miles de millones de dólares repatriados de los ahorros extraordinarios del cobre en el extranjero en el mercado local de divisas, lo que contribuyó a un aumento de valor del peso del 26% frente al dólar en 2009 después de una baja de 22% un año antes.

"El año pasado tuvimos un déficit significativo y se liquidaron en el mercado, de manera directa, US$7.000 millones, y eso presiona al dólar a la baja", dijo Larraín a El Mercurio.

"Pensamos que emitir deuda en pesos es una alternativa, y eso debe hacerse en forma coordinada con el Banco Central para evitar los efectos negativos", agregó el futuro ministro de Hacienda, quien trabajó como profesor en la Universidad Católica de Chile.

Obstáculos. Larraín dijo que las primeras medidas del gobierno incluirán el aumento del subsidio a familias de bajos ingresos, estímulos para encarar el desempleo que incluyen un subsidio por contratación para las compañías, como también acciones para ayudar a firmas pequeñas y medianas.

Los críticos dicen que las promesas de Piñera de elevar el crecimiento económico anual a 6% y crear un millón de empleos dependen fuertemente de aumentar la inversión del sector privado y de una recuperación mundial sostenida de la crisis financiera.

En especial, el impulso debería provenir de China, el mayor consumidor de la principal exportación de Chile, el cobre. Chile es el mayor productor mundial de cobre.

Y analistas dicen que un Congreso dividido y resistencia de los sindicatos probablemente limitarán los esfuerzos de Piñera.

Larraín dijo a Reuters en diciembre que esperaba que la economía crezca cerca de 5% este año, lo que se ubica en línea con las estimaciones del banco central de una expansión del 4,5% al 5,5%.

Con información de Reuters