Los trabajadores que cotizan en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) desde el 1 de julio de 1997, y que por tanto tienen una cuenta en una administradora de fondos para el retiro (afore), cuando se retiren recibirán una pensión de aproximadamente 2.300 pesos mensuales (US$127), estima Ana María Montes, directora de Consultoría Actuarial de Lockton.

“Casi 75% de los mexicanos cotiza con menos de cinco salarios mínimos. Entonces, al tener bajas aportaciones, su pensión será menor a 30% de su último salario, con lo que el gobierno los tendrá que apoyar para completar una pensión mínima garantizada de 2.300 pesos”, expuso en entrevista.

Ejemplificó: si una persona gana cuatro salarios mínimos, logra registrar las 1.250 semanas de cotización -que equivalen a 24 años de trabajo en la formalidad- y las aportaciones son de 6,5%, su pensión será de 1.000 pesos (US$55). Al ser muy bajo este monto el gobierno le entregará cada mes 1.300 pesos (US$72) para que tenga una pensión de 2.300 pesos (US$127).

Mencionó que la situación empeora para aquellas personas que no logren registrar las 1.250 semanas de cotización, ya que sólo tendrán la opción de seguir trabajando o de retirar su dinero en una sola exhibición.

“Menos de 30% de los trabajadores logrará cumplir con el total de semanas requeridas, pues las condiciones laborales en muchas ocasiones orillan a los trabajadores a migrar a la informalidad o bien las mismas empresas en las que trabajan no les dan seguridad social y esto impide que puedan generar un mayor ahorro para su pensión”.

 En su estudio “¿Qué no ha funcionado del modelo de las afores?” Montes destacó que a los trabajadores con un salario de cotización menor a cinco salarios mínimos (12.000 pesos) les conviene más utilizar su crédito del Infonavit antes de jubilarse que no hacerlo.

Subir aportación a 11,5% 
es insuficiente. Montes refirió que es tan bajo el nivel de aportación que aun si se incrementara a 11,5%, si el sueldo de cotización del trabajador es menor a cinco salarios mínimos, de cualquier forma, tendría que acudir a la pensión mínima garantizada de 2.300 pesos.

Mencionó que subir estas aportaciones sólo beneficiaría a las personas que registran ingresos mayores a cinco salarios mínimos.

“Para una persona que gana un salario mínimo la pensión mínima garantizada equivaldrá a 117%de sus ingresos; mientras para quienes perciben tres salarios mínimos la pensión mínima garantizada significaría 39%, para los que perciban cuatro salarios mínimos sería de 29% y para quienes estén en seis salarios mínimos la pensión representaría menos de 25%”, explicó.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se puede lograr obtener una pensión que represente 50% del último salario, aportando un promedio de 13 a 18% durante 40 años.

¿Qué es lo más conveniente? En su estudio “¿Qué no ha funcionado del modelo de las afores?” Montes destacó que a los trabajadores con un salario de cotización menor a cinco salarios mínimos (12.000 pesos) les conviene más utilizar su crédito del Infonavit antes de jubilarse que no hacerlo.

“A estas personas sí les conviene pedir su crédito de Infonavit, para que cuando se jubilen tengan su casa y con lo que hayan logrado acumular en su afore pueda ser complementado con lo que les da el gobierno de pensión mínima garantizada”.

Enfatizó que para el 2021 para una persona que no alcance las 1.250 semanas de cotización pero le falten muy pocas (dos años) lo más conveniente será que se afilie en el régimen de continuación voluntaria del Seguro Social, para juntar esas semanas y poder ser acreedora a una pensión mínima garantizada.

Pero, para las personas a las que les falta la mitad de semanas (12 años) lo mejor será que generen un ahorro personal. “Deben evaluar cuál es el nivel de ingreso que deberían tener para cubrir sus gastos en la vejez y, en función de esto, ver cuál es el nivel de ahorro y de inversión que se tiene que hacer para ese futuro”.

Afores no hacen milagros. La especialista de Lockton recordó que antes de la reforma de 1997, las pensiones se calculaban con base en el sueldo de cotización de los últimos cinco años, la edad y el número de semanas cotizadas, pero a partir del 1 de julio de ese año las pensiones se calculan con base en lo que cada trabajador haya acumulado en su cuenta individual y el número de años que se espera que viva en su vejez.

“Quienes comenzaron a cotizar un día antes del 1 de julio de 1997 podrán alcanzar una pensión de 60% del último salario, pero quienes iniciaron su vida laboral un día después recibirán una pensión menor a 30% de su último salario”.

Mariano Ugarte del Solar, director general de Principal Afore, comentó que el sistema de cuentas individuales es efectivo y sostenible pero “no hace milagros”.

“No se pueden hacer milagros con el dinero, las aportaciones están fuera de nuestro control, pero se debe hacer un mayor esfuerzo para explicarles a los trabajadores cómo pueden mejorar su pensión”, expuso a El Economista.

Agregó que una aportación de 6,5% fue sin duda un error del diseño de la reforma al sistema de pensiones, ya que no se puede pensar en una tasa de reemplazo de 70% con tan bajo ahorro.