Una década es lo que podría tomarle al PIB mexicano registrar el efecto positivo de las reformas estructurales aprobadas, estima el economista principal del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Blanchard.

Sin embargo, advierte, en conversación con El Economista, que este mismo año puede verse un efecto inmediato de tipo psicológico, que puede favorecer la llegada de inversiones productivas y un mejor ánimo en el consumidor.

“Hay un efecto inmediato (...) que espero se presente este mismo año, que es el generado por la confianza y se verá antes de que las reformas lleguen al objetivo. Una vez que el inversionista y el consumidor vean que las cosas van mejor: invierten más, los extranjeros vienen más rápido y el consumidor gasta más”, afirma.

Para el funcionario es claro que una de las principales fortalezas de la economía mexicana es su estabilidad macroeconómica. Pero afirma que ésta se ha potenciado al impulsarse la “ambiciosa agenda de reformas que hacen de México un líder”.

—Al interior vemos muchas reformas, nuevas reglas que cumplir y no terminamos de sentir en la economía el impacto positivo. ¿Cuánto tiempo más hay que esperar?

- Existe un efecto mecánico y uno psicológico en las reformas estructurales. Espero que el psicológico, que guía la confianza de los inversionistas y del consumidor, se presente en México este año. Por eso nuestras previsiones para el próximo se sostienen (en 3.5%) y vemos un mejor desempeño hacia adelante.

No fallaron recomendaciones

- Pese a las medidas económicas sin precedentes en el mundo, la economía sigue en una lenta actividad. ¿Esto evidencia fallas en el manejo de las políticas expansivas?

- No creo que hayan fallado. Fue un problema muy serio, que amenazaba los países y tuvimos que hacer algo agresivo en el 2008 y el 2009. Sí se recortaron mucho las tasas de interés, pero si no se hubieran asumido estas directrices, seguro habríamos llegado a otra depresión.

—Estas políticas expansivas se han aplicado por más de cinco años. ¿Cuánto falta para ver que fueron efectivas?

- Cuando las deudas se han acumulado se requiere mucho tiempo para reducir esos niveles, por tanto la recuperación que sí se está llevando a cabo tiene que ser lenta. Nuestras recomendaciones de consolidación fiscal siempre han venido acompañadas de una base razonable de partida por parte de las autoridades. En el lado de la política monetaria, ciertamente los diferenciales de tasas han motivado a los inversionistas a tomar más riesgos y ahí hay que prestar mucha atención.

Emergentes, sin burbujas

—Pese a la desaceleración de las economías emergentes, siguen llegando importantes flujos de capital. ¿Qué lectura le dan en el FMI?

- No creo que dure para siempre. La razón por la que ocurre es que sigue siendo muy efectivo el carry trade, y la volatilidad es muy baja; los diferenciales de tasas siguen siendo atractivos. Una vez que se ajusten las tasas en Estados Unidos y Reino Unido, regresarán los flujos a estos países.

—¿Podría otorgarnos las lecciones que encuentra tras la crisis?

- Creo que las principales lecciones están en el sector financiero, pues es sumamente importante y debemos vigilarlo más de cerca, porque vivimos en un mundo global y todo se relaciona. La crisis de viviendas en Estados Unidos se convirtió en una crisis mundial y a partir de entonces, lentamente hemos dado la vuelta y hemos mejorado alguna recuperación que no es definitiva, el Estado tiene mucha deuda, los hogares, los bancos toman mucho tiempo para la recuperación y es un proceso lento.