Los vientos que soplan en la economía global, no son de los mejores. Los analistas son cautelosos a la hora de hacer sus proyecciones para la economía global.

Aún cuando las condiciones económicas en Estados Unidos son "mayormente favorables" la Reserva Federal mantiene la cautela respecto de subir los tipos de interés porque aún quedan amenazas, dijo el presidente de la Fed de Nueva York, William Dudley.

Así las cosas, el inversionista multimillonario Sam Zell, que acertó al identificar el punto álgido de la última burbuja inmobiliaria, augura que los actuales problemas mundiales llevarán a la economía estadounidense de nuevo a una recesión el próximo año, según consigna The Wall Street Journal.

Aunque la economía de Estados Unidos está avanzando, Zell advirtió de que no es inmune a los problemas que afectan al resto del mundo, como los bajos precios del petróleo, la caída de la demanda exportadora de las economías emergentes, la volatilidad de los mercados financieros, la deflación, las posibles tasas de interés negativas y las fluctuaciones de las divisas.

“No soy pesimista, soy realista”, dijo Zell la semana pasada en una conferencia inmobiliaria celebrada en Nueva York.

En 2007, Zell vendió Equity Office Properties Trust en una operación de US$39.000 millones justo antes de que el mercado se colapsara. Además, consiguió hacer fortuna comprando activos con descuento a principios de los 90, informa el medio especializado.

Otros inversionistas inmobiliarios que también han conseguido hazañas admirables tienen unas perspectivas menos negativas. “Definitivamente, es demasiado pronto para hablar del fin”, afirmó Jonathan Gray, responsable de la división inmobiliaria de Blackstone Group, en la misma conferencia. “El crecimiento seguirá estando aquí, solo que no tan sólido como se vio en el pasado”.

Esta no es la primera vez que Zell habla de una recesión. En 2012, advirtió de que las empresas estaban retrasando proyectos y otras inversiones, lo que evidenciaba una falta de confianza en la economía. Además, dijo que los programas de estímulo del gobierno --en la forma de expansión cuantitativa-- habían generado un excesivo flujo de capital en un mercado de pocas oportunidades.